Doble heroína: de la vida y la vía
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Doble heroína: de la vida y la vía

Sobre ruedas, y con sus cinco hijos a cuesta, escribió decenas de hazañas laborales una mujer que soñó con estar siempre al volante. ¡Y mira que lo logró! 44 años en un taxi al servicio de la Salud Pública, resumen la disciplina y el compromiso de una artemiseña Heroína del Trabajo de la República de Cuba.

 

A sus 83 años La China asegura que nunca tuvo ni una multa en su trayectoria como conductora. Foto: Yudaisis Moreno Benítez
A sus 83 años La China asegura que nunca tuvo ni una multa en su trayectoria como conductora. Foto: Yudaisis Moreno Benítez

Si escucha nombrar a Mirtha Arozarena Valido, quizás ni ella misma voltee la mirada para responder; sucede que La China, la taxista, han sido nombre y apellidos, para quien –paradójicamente- ha rodado más detrás de un timón, que andado por sus propios pies.

A sus 83 años de edad, cumplidos el 19 de mayo de 2026, aún no se cree bien todo lo logrado ni su propia historia, contada ahora desde el balancín de un sillón, tatuado por el tiempo.

Pero si regresa a su infancia, a donde creció marcada por un bohío con tabla de palmas y techo guano antes de 1959, en el batey azucarero de Orozco, en Bahía Honda, habrá cientos de motivos para sentir orgullo de la niña trabajadora y también soñadora, de la muchacha atrevida, la mujer que no encontró barreras, o que las venció, la trabajadora sin días ni horarios, y menos, de la madre de cinco hijos, que agradece ser.

“Tenía la dureza de las madrugadas y tardes en medio de un surco de cañas sin cumplir a penas los 10 años de edad. Sabía del cansancio de mis padres guajiros puliendo la jornada bajo las órdenes de los magnates del latifundio azucarero, para dar de comer a la familia, y siempre andar endeudados”, explica, más nunca dudó de que esforzarse era el único modo de salir adelante.

“Si te cuento mi vida completa con lujo de detalles, no tendría para cuando acabar”, sonríe y achina más la mirada; en tanto, reseña sus múltiples labores, muchas de estas agrícolas, de lo difícil de no contar con una vivienda propia, de haber sido madre tan joven, y de cómo andaba siempre al amparo de sus hijos, y dedica unos segundos de silencio a uno que ya no está.

De Orozco en Bahía a Angosta en Mariel, de ahí a Waterloo en Artemisa, así de jornalera lo mismo en el tomate que en el plátano. También incursionó en la Hilandería de Alquitex, en Alquízar, y en disímiles instituciones de gastronomía.

 

La estrella dorada colocada hace 26 años es como una bendición para adorar a la Revolución mientras viva, afirma. Foto: Yudaisis Moreno Benítez
La estrella dorada colocada hace 26 años es como una bendición para adorar a la Revolución mientras viva, afirma. Foto: Yudaisis Moreno Benítez

“Donde hubiera empleo y una manera honrada de ayudar a la familia, ahí estaban mis manos. Pero, si me preguntas lo más significativo en mi juventud, te hablo del Contingente Las Marianas, convocado casi una década después del Triunfo de la Revolución, por la heroína Vilma Espín, al frente de la Federación de Mujeres Cubanas.

“Entre muchas jóvenes que nos unimos a la iniciativa, avivé mi anhelo de desarrollarme como conductora, y obtuve mi licencia de conducción, deseada desde pequeña, al ver en el batey a la señorona del administrador del central, conducir un lujoso automóvil, toda altanera.

“Tuve que pasar dos veces igual prueba. Siempre el machismo ha estado presente, antes muchísimo más. ¡Y lo logré!” dice, y sostiene esa sonrisa, como gesto de amor por cuatro ruedas y un timón.

¿Por qué un taxi?

“Lo primero que manejé fue un picolino, vehículo destinado a ser utilizado en los campos, en Ceiba del Agua, Caimito, una localidad cercana al municipio artemiseño, donde ya me había asentado con mis cinco negritos”, explica.

“Pero cuando tuve un taxi delante aproveché la oportunidad. Durante 44 años laboré como conductora en la Unidad Empresarial de Base Taxis Artemisa. Incontables son mis recuerdos. Allí creció más mi familia. Logré tener muy buenos amigos y hacerme respetar por mujeres y hombres. Conocí a cientos de personas y, sobre todo, creo haber dejado -entre ruedas- algunas enseñanzas, antes de mi jubilación, en diciembre de 2020.

“Ser amable con quienes llevas contigo siempre fue mi posición. Tienes el cometido de llegar a salvo al destino, y en ti depositan esa confianza. No ligues el timón con tus problemas, porque tendrás otros. Siempre se precavido en la vía, cede el paso si eso ayuda a los demás, aunque no esté legislado, y cumple siempre con las reglas, lo cual asegura la vida.

“Las mujeres somos más precavidas, eso se dice de quienes manejamos, aunque no hacen falta las comparaciones. Mi carta de presentación es la certeza de que nunca tuve un accidente, ni una multa, y estuve detrás del timón en los días angustiosos de la covid 19, con pacientes hemodializados necesitados de tratamiento en la Habana, en otras contingencias, pero siempre respeté las leyes”, afirma.

La afiliada al Sindicato Nacional de Trabajadores del Transporte y Puertos, guarda en una de sus gavetas decenas de reconocimientos por Vanguardia Nacional, durante más de 20 años consecutivos, múltiples diplomas, y sobre todo, el Título Honorífico de Heroína del Trabajo de la República de Cuba, ostentado desde el año 2000.

“Fue el Comandante en Jefe Fidel quien me colocó en el pecho la estrella dorada, y esa es una emoción entrañable”, cuenta la también abuela de seis nietos y bisabuela de dos bisnietos, ansiosa de poder tener esa foto entre tantos recuerdos.

Mi tiempo a los 80

“La vida te cambia tras jubilarte. Y más en momentos tan complicados, pero llegó el periodo de estar a mis antojos, en una bata de casa, descalza en el hogar, y cocinando con tiempo lo que más me gusta: pollo y congrís…

“Voy a ver a mis hijos a veces, o vienen a casa, confraternizo con colegas y amigos de los años, participo con otros héroes cuando el sindicato me invita a alguna actividad, o simplemente, veo películas y novelas; quizás lo que nunca hice de joven, porque viví muy apresurada”, confirma, y agradece la posibilidad de comprar el kit de paneles solares por ser Heroína.

A La China le gusta coser y se atreve. Aún el tic-tac de su máquina se siente en la segunda planta donde ha echado raíces, en una de las más céntricas calles de Artemisa.

Vive en una vivienda amplia entregada por su condición de heroína, que no escapa al bullicio de la ciudad, y piensa con creses en las bondades de la Revolución hacia ella, mientras rebota a las penurias y escaseces sorteadas en sus más de ocho décadas.

La China o la taxista para todos los artemiseños, ahora camina como una más, o se traslada en un coco taxi de un lado a otro, sin abandonar la virtud de haber trabajado sin tregua por sus sueños, esos que la convirtieron en heroína de la vía y también de la vida.

Acerca del autor

Desde 2005 el periodismo me abre las puertas en Radio Artemisa, con la posibilidad de reorientar mi carrera al cursar estudios en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Soy licenciada en Educación, en la especialidad de Defectología, y ya había cumplido varias tareas, incluso en la Unión de Jóvenes Comunistas.
Los resultados en el medio radial me condujeron a que, en 2011, al crearse la provincia de Artemisa, ocupara la responsabilidad de Corresponsal Jefa de la Agencia de Información Nacional, nombrada poco después Agencia Cubana de Noticias.
En ese mismo tiempo, alternaba como parte del ejecutivo de la Unión de Periodistas de Cuba, en el territorio, y posteriormente me desempeñé como su Presidenta; hasta que, en agosto de 2014 la dirección del Partido me designó directora del su Órgano Oficial, el periódico El Artemiseño, labor que continúo desempeñando.
Las funciones de dirección siguen aportando a la pasión por el periodismo, de ahí que mantenga publicaciones del acontecer de mi provincia en mi órgano de prensa Artemiseño, y en medios nacionales de comunicación, con mayor estabilidad, y representando tanto de compromiso como de orgullo, en el periódico Trabajadores.

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