Todo el arsenal monetario de las empresas petroleras beneficiadas con la agresión de Estados Unidos e Israel a Irán han sido puestas a disposición de la campaña del Partido Republicano para impedir que su rival demócrata gane la elección legislativa de noviembre próximo, confirmando así una vez más que el “Money Honey” es indispensable en una sociedad como la norteamericana para afianzarse en el poder, con un Donald Trump que ofrece 5 000 dólares a cada votante estadounidense (sin importar su filiación) si resulta triunfador su partido ante el Demócrata.
No es la primera vez que escribimos como en esa falsa democracia solo puede aspirar a un cargo, sea edil o presidente, aquel que tenga dinero o si alguien lo respalda con éste, cayendo en fuerte compromiso de resultar ganador.
Además, el votante norteamericano es motivado principalmente por el bolsillo y no tiene en cuenta el carácter agresor de quienes lo camelan con una falsa propaganda, ni lo crímenes que comete a diario contra los pueblos más pequeños y personas en condiciones inermes.
Pero la preeminencia del dinero hace que la campaña contra los demócratas se intensifique sustancialmente, y más cuando los opositores a Trump advierten que no disponen de fondos suficientes para las elecciones de mitad de periodo de noviembre —con el fin de aprovechar el que podría ser el mejor escenario político para su partido en más de una década— y corren un grave riesgo de dejar escapar escaños que podrían ganar.
Esto se ha vuelto más tensa a medida que la maquinaria política del presidente y otros “súper PAC” republicanos han desatado una oleada enorme de gasto en los estados y distritos clave para la Cámara de Representantes y el Senado, una inversión que los demócratas no han podido igualar, por lo cual crece la tensión interna debido a la limitación de sus recursos financieros; legisladores y asesores temen terminar con una mayoría tan ajustada que haga prácticamente imposible gobernar.
En el conjunto de las contiendas para la Cámara y el Senado a nivel nacional, los republicanos superan significativamente a los demócratas en gasto publicitario durante las últimas semanas de la campaña, según datos de AdImpact. Los republicanos tienen reservados anuncios por valor de 682 millones de dólares hasta el día de las elecciones, frente a los 491 millones de los demócratas.
“Necesitamos más fondos”, dijo a CNN Julio Merza, directora del comité de campaña de los demócratas de la Cámara, y agregó que el partido debe luchar por conseguirlos, por lo cual desde miembros del Congreso hasta gobernadores han acudido a Nueva York y otros centros clave de recaudación para solicitar fondos de última hora, al tiempo que intensifican la presión sobre sus donantes más importantes.
Los demócratas del Senado, según MSN, prevén que sus rivales gastarán más que ellos en todas las contiendas reñidas de este otoño; temen que la reciente afluencia de gasto republicano deje fuera de su alcance escaños como los de Iowa o Alaska, o que dé al Partido Republicano una oportunidad real de ganar en Nueva Hampshire. La ventaja financiera republicana es especialmente llamativa en la carrera por el Senado en Texas, donde el Partido Republicano va camino de superar a los demócratas en gasto con una proporción superior a 8 a 1 hasta el día de las elecciones.
En la Cámara de Representantes, el líder de la minoría, Hacen Jeffries, y su equipo están presionando con fuerza a sus miembros para que inviertan más fondos, llegando incluso a plantearse la posibilidad de negar el acceso a codiciados puestos en comisiones el próximo año a aquellos legisladores que no aporten dinero.
Lo que está en juego para Jeffries es de gran importancia. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, dirige actualmente una mayoría históricamente estrecha, una realidad matemática que ha complicado todas las prioridades clave del Partido Republicano. Basta con un puñado de miembros para paralizar efectivamente la actividad en el pleno y hacer descarrilar la agenda de Johnson, algo que ha sucedido en varias ocasiones.
“A menos que lleguen más recursos para apoyar a los demócratas de la Cámara, terminaremos perdiendo escaños que podríamos haber ganado”, dijo a CNN Mike Smith, quien dirige el mayor “super PAC” (comité de acción política) de los demócratas de la Cámara.
O sea, por culpa de no tener dinero suficiente se pueden perder escaños, lo que echa por tierra cualquier programa individual de beneficio a la población y crece el peligro de que, por propaganda engañosa, el votante vote contra su seguridad, especialmente en salud publica, por ejemplo, cuando los republicanos quieren perjudicar a más de 90 millones de personas inscritas en el programa Obamacare, siempre visto con aprehensión por Trump.
PROPAGANDA QUE CIEGA
En esa enfermiza sociedad que se dice democrática se ve cómo los republicanos inyectan dinero en contiendas que los demócratas creían que ganarían fácilmente, así como candidatos de primer nivel —como Chris Papas en Nueva Hampshire— que, según diversas fuentes, se están viendo superados en gasto publicitario de forma repentina.
Los republicanos de Nueva Hampshire han contratado espacios publicitarios por valor de 24 millones de dólares hasta el día de las elecciones, frente a los 15 millones de los demócratas, muchísimo dinero para un estado tan pequeño.
Incluso el exgobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper —uno de los mejores recaudadores de fondos demócratas y estrella de este ciclo electoral— dijo a Reuters que su mayor preocupación, era dar por sentada esta contienda: “Ya han destinado casi 100 millones de dólares en nuestra contra. Nos han bombardeado con anuncios negativos y falsos desde julio, y la contienda se está cerrando tal como sabíamos que ocurriría”.
En un momento dado de este verano, los demócratas de la Cámara de Representantes incluso consideraron abandonar a sus titulares más vulnerables en Florida —cuyos distritos fueron rediseñados por líderes republicanos—, debido a los costosos mercados mediáticos del estado. Más tarde decidieron mantener su apoyo después de que las encuestas internas arrojaran resultados mucho mejores de lo esperado.
Algunos miembros del partido restan importancia a la disparidad financiera, señalando que el entorno es una pesadilla para los republicanos, debido a la impopularidad de Trump y a la preocupación generalizada por el costo de la vida. La gran incógnita ahora, según señalan, es si la repentina inyección de fondos republicanos logrará estabilizar los escaños de tendencia republicana —aquellos donde Trump ganó por 10 puntos o más—, lo cual determinará el alcance real del campo de batalla electoral en octubre.
“Tendremos los recursos necesarios para defender a todos nuestros titulares en distritos disputados y, al mismo tiempo, asegurarnos de ganar suficientes escaños para recuperar la Cámara de Representantes y más”, afirmó Jeffries a CNN la semana pasada. “Los republicanos están desesperados en este momento. No les queda otra opción que intentar volcar decenas de millones de dólares en las contiendas para la Cámara, el Senado y las gobernaciones”.

