Al cierre de la Tercera Sesión Extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular en su X Legislatura, el primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, pronunció un discurso dirigido “fundamentalmente al heroico pueblo cubano”, al cual —dijo — los diputados tienen “el deber y el honor de representar”.
Díaz-Canel afirmó que el país atraviesa un momento excepcionalmente complejo. “Cuba, nuestra amada Cuba, vive las horas más difíciles de este siglo y tenemos la histórica responsabilidad de salvarla”, expresó.
En su intervención, insistió en la necesidad de cambios profundos, evocando el concepto de Revolución atribuido a Fidel Castro, al señalar que “es tiempo de cambiar todo lo que tiene que ser cambiado”.
El Presidente subrayó que la situación no responde únicamente a factores internos, sino también a un contexto global marcado por conflictos, crisis del multilateralismo y el uso del sistema financiero como “arma política”.
Crisis, bloqueo y efectos sobre la economía nacional
El jefe de Estado describió el impacto del recrudecimiento del bloqueo estadounidense contra la isla como un “castigo bárbaro, inmerecido e insostenible”, agravado —dijo— por la persecución financiera.
Según sus palabras, esta situación afecta directamente a la economía y la vida cotidiana: “cada gota de combustible, cada medicamento, cada producto alimenticio, cada pieza y cada tecnología que el país necesita”.
Añadió que este escenario obliga a actuar de manera diferente: “no podemos pensar y actuar como en tiempos normales porque no son tiempos normales”, afirmó.
Aprobación de transformaciones y papel de la Asamblea

Díaz-Canel defendió el proceso de discusión y aprobación de las transformaciones económicas y sociales, asegurando que no se trata de decisiones improvisadas.
“Todo lo aprobado hoy llegó aquí con el respaldo de sucesivos análisis, debates y programas de gobierno”, explicó, al tiempo que enfatizó que las transformaciones “no contravienen la Constitución”.
También destacó el papel del Parlamento como expresión del pueblo: una Asamblea integrada por obreros, campesinos, científicos, intelectuales, artistas, deportistas y estudiantes.
Principales ejes de las transformaciones económicas y sociales
El mandatario resumió varios de los objetivos centrales de las medidas aprobadas:
Protección social y equidad: Afirmó que se implementarán acciones “para evitar el aumento de las desigualdades” y garantizar la atención a personas en situación de vulnerabilidad.
Alimentación y uso de la tierra: Calificó la alimentación como un asunto de seguridad nacional y llamó a enfrentar la tierra ociosa: “cada pedazo de tierra que hoy está cubierto de marabú tendrá que producir o entregarse a quien esté dispuesto a hacerlo”.
Recuperación energética: Explicó que se impulsará la recuperación de la capacidad energética mediante el uso de energías renovables, especialmente la solar. Señaló además la eliminación de impuestos y facilidades para la importación de tecnologías asociadas a estas soluciones.
Ordenamiento del combustible: Se autorizó la comercialización de combustible bajo formas de gestión estatal, con regulación del Estado y márgenes de utilidad transparentes.
“Quienes inviertan y trabajen con seriedad tendrán seguridad y estabilidad”, aseguró.
Sistema bancario y empresa estatal: El Presidente defendió la modernización del sistema financiero, haciéndolo “más ágil, digital y cercano a la gente”.
Reafirmó que la empresa estatal socialista seguirá siendo el pilar de la economía, pero con mayor autonomía y gestión profesional.
Inversión y participación de cubanos en el exterior: Díaz-Canel afirmó que cualquier cubano interesado en invertir o aportar al país contará con un marco claro y estable.
“Al que quiera construir con Cuba… aquí tienes tu casa y la puerta abierta”, dijo.
“Acompáñenos, pero fiscalícenos”
El mandatario alertó sobre la emigración juvenil y llamó a crear oportunidades dentro del país. “No podemos normalizar la alta emigración de jóvenes”, advirtió.
Defendió el desarrollo de espacios legales para toda actividad lícita que contribuya a la economía.
Díaz-Canel pidió confianza, pero también control ciudadano:
“Confíen, pero exijan. Acompáñenos, pero fiscalícenos”.
Reiteró que el país enfrenta una guerra económica, mediática y psicológica, y advirtió sobre campañas destinadas a “destruir la unidad nacional”.
Mensaje a Estados Unidos y la comunidad internacional

En su intervención final, el Presidente se dirigió al gobierno estadounidense y a la comunidad internacional.
“Cuba diseña y propone soberanamente los cambios que necesita”, afirmó, al tiempo que reiteró la disposición al diálogo, pero sin renunciar a la soberanía.
Dirigiéndose directamente a Washington, expresó: “Sin odio, pero sin miedo: si de verdad quieren ayudar al pueblo cubano, déjenlo vivir”.
“Cuba cambia para levantarse”
En el cierre del discurso, Díaz-Canel reafirmó la confianza en las capacidades del país: “Cuba no está condenada. Tenemos pueblo, talento y dignidad suficientes para salir adelante”.
Llamó a no limitarse a la resistencia, sino a la transformación activa. “A ese pueblo no lo convocamos solo a resistir, lo convocamos a crear, producir, transformar y prosperar”, dijo.
El mandatario concluyó con un llamado a la unidad y la continuidad del proyecto social cubano: “Cuba cambia para levantarse, Cuba cambia para vivir mejor, Cuba cambia para seguir siendo libre. ¡Viva el heroico pueblo cubano!”.
