Como marionetas que hablan el mismo idioma, Trump, Vance y Marco Rubio se apresuraron a culpar a la guerra de Irán (realmente la agresión de Estados Unidos e Israel) a la amplia derrota del Partido Republicano ante el Demócrata en las recién celebradas elecciones legislativas del martes, en las que aún faltan por definirse en tres estados.
Pero la injustificada agresión fue uno de los puntos fallidos de esta gobernación, en la que la mayoría del electorado castigó la depravación, el abuso y los incumplimientos del mandatario que han sumido al país en el caos económico, donde más le duele al elector en esa falsa democracia o en esa farsa de democracia representativa, que no participativa.
La economía también tuvo un papel importante en la jornada. Según la cobertura de Associated Press, el aumento del costo de vida, la inflación y el impacto de las políticas económicas estuvieron entre las preocupaciones que marcaron el voto.
Para los millones de latinos que viven en Estados Unidos, los resultados tendrán implicaciones que van más allá de quién ocupa un escaño. Las decisiones del nuevo Congreso pueden influir en temas como inmigración, empleo, impuestos, salud y programas de asistencia.
OTRO EQUILIBRIO
Las elecciones legislativas en Estados Unidos cambiaron el equilibrio político del país, al conseguir los demócratas el control del Senado y la Cámara de Representantes, además de ganar gubernaturas importantes como Texas, Georgia, Iowa y Ohio. El resultado deja al presidente Donald Trump frente a un Congreso dominado por la oposición durante sus últimos dos años de mandato.
La jornada también dejó victorias históricas para candidatos latinos y representantes de otras minorías. Sin embargo, todavía hay distritos y escaños pendientes de escrutinio, por lo que las cifras podrían ajustarse.
Los demócratas recuperaron el control del Senado después de arrebatar siete escaños a los republicanos en estados que hasta ahora representaban terreno complicado para la oposición.
De acuerdo con el recuento publicado por The Guardian y las proyecciones de Ballotpedia, los demócratas alcanzaron al menos 54 escaños frente a 44 republicanos. La cifra demócrata incluye a dos senadores independientes que se agrupan con ese partido.
La Cámara de Representantes también quedó en manos demócratas. El partido superó los 218 escaños necesarios para conseguir la mayoría en una cámara integrada por 435 representantes.
El recuento todavía avanzaba durante la mañana del jueves. The Guardian reportaba 228 representantes demócratas frente a 139 republicanos, mientras que Ballotpedia proyectaba al menos 231 escaños para los demócratas. La diferencia responde a que todavía había contiendas sin definir.
Uno de los nombres que cobra relevancia es Hakeem Jeffries, representante de Nueva York, quien ganó su reelección y podría convertirse en el primer afroamericano en presidir la Cámara.
También hubo resultados importantes para la comunidad latina. En Texas, Bobby Pulido ganó el distrito 15 frente a Mónica De La Cruz, mientras que Manny Rutinel consiguió recuperar para los demócratas el distrito 8 de Colorado.
El mapa de gobernadores también registró movimientos importantes. Los demócratas consiguieron victorias en estados que estaban bajo administración republicana y alcanzaron al menos 27 gubernaturas, según los primeros recuentos de Ballotpedia.
La victoria de Gina Hinojosa merece especial atención. Texas ha sido durante décadas un bastión republicano y su resultado representa un cambio importante en la política estatal. Como reportó The Texas Tribune, la demócrata derrotó a Abbott, quien buscaba un cuarto mandato.
¿QUÉ HARÁ DONALD TRUMP?
El resultado tendrá consecuencias directas para la Casa Blanca. A partir de enero de 2027, cuando tome posesión el nuevo Congreso, Trump tendrá que negociar con una oposición que controlará las dos cámaras legislativas.
Los demócratas podrán bloquear proyectos de ley, supervisar las comisiones, investigar a funcionarios de la administración y rechazar nombramientos presidenciales que requieran aprobación del Senado.
Eso no significa que Trump pierda sus facultades como presidente. Todavía conserva el poder de veto y los demócratas necesitarían apoyo republicano para superar esa decisión.
La nueva distribución del poder comenzará a hacerse efectiva en enero. Hasta entonces, el escrutinio continuará en algunas contiendas, pero el cambio de control del Congreso ya está definido.
CONCLUSIÓN
Los demócratas lograron una aplastante victoria el martes en las elecciones de medio término en Estados Unidos, haciéndose con el control del Congreso, obteniendo triunfos en lugares que parecían impensables hace tan solo unos meses y fracturando la coalición política del presidente Donald Trump.
La ola demócrata se extendió por amplias zonas del país. Los republicanos perdieron terreno en el 99% de los cerca de 2 100 condados en los que se había escrutado la mayor parte de los votos hasta la mañana del miércoles, según los recuentos de Reuters y USA Today.
La inflación y la carestía de la vida han protagonizado una campaña en la que también han ocupado un lugar destacado la educación pública y una sanidad cuya mercantilización continúa condenando al endeudamiento a millones de familias.
El segundo elemento oculto bajo la superficie del iceberg es el propio pueblo estadounidense, con sus preocupaciones y contradicciones. En las redes sociales circulaban imágenes de los festejos por la victoria demócrata en Texas, donde algunos migrantes hablaban de un «respiro», conscientes de que las elecciones difícilmente supondrán un cambio estructural. Las redadas de ICE y el recrudecimiento de la violencia contra las comunidades migrantes han extendido el miedo entre amplios sectores de la población. Mientras tanto, la inflación y la carestía de la vida han protagonizado una campaña en la que también han ocupado un lugar destacado la educación pública y una sanidad cuya mercantilización continúa condenando al endeudamiento a millones de familias.
Estas preocupaciones domésticas se entrelazan con una política exterior cuyas consecuencias comienzan a sentirse directamente en los bolsillos estadounidenses. La guerra contra Irán es profundamente impopular, mientras las movilizaciones contra el genocidio en Gaza han contribuido a cuestionar el papel de Washington en la financiación de Israel. También se multiplican las controversias sobre América Latina, desde la legalidad de la agresión militar contra Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores hasta el recrudecimiento del cerco medieval contra Cuba.

