La Unidad Empresarial de Base, Cría Lindero, perteneciente a la Empresa Porcino Artemisa, siempre gozó de popularidad en el ramo, por la calidad de su cría dada la dedicación del colectivo; sin embargo, cuando el cerco de un bloqueo que es fácil de palpar se cerró aún más, el barco dejó de entrar a puerto seguro con pienso animal, y seguimos con la incapacidad de la producción nacional, dependientes de la importación… Entonces, la historia fue otra.
Por decenas caían muertas las puercas, muchas en estado de gestación, los verracos daban lástima, para colmo, par de años atrás, se quemó el motor que bombeaba agua y pasaban días sin beber ni gota, y unas pocas toneladas de polvo de arroz quedan como recuerdo de lo último que dieron de comer a los cerdos, sin contar los daños estructurales que dejó a su paso el huracán Rafael, en noviembre de 2024, sin posibilidad de resarcirlos.
Así nos lo contó Isleydis Álvarez García, médica veterinaria, quien reseña que a inicios de este año, con la falta de salubridad y alimentos, apuntaban a brotes infecciosos de sarna, diarreas, y al cierre completo de la unidad.
¿Cruzados de brazos?
Enrique Torres Cruz, director de la empresa, nos dio las mieles, porque ante la tensa situación y con las alternativas que ofrecen las 176 transformaciones económicas y sociales, los porcicultores no podían rendirse, sin antes apelar a encadenamientos productivos, asociaciones económicas, micro, pequeñas y medianas empresas estatales, entre otras formas de revivir la producción.
Desde la empresa convocaron a muchos artemiseños con experiencia en convenios porcinos, y desde febrero Don Pereda y Cría Lindero se dan la mano día a día, porque producir es de común acuerdo, fluye la responsabilidad para rescatar la masa porcina y fomentar los ingresos con una incipiente asociación económica que une al colectivo laboral y a la mediana empresa no estatal, capaz de financiar la producción de alimento animal.
A Yoicel Pereda Milián, se le conocía entre los criadores de cerdos, porque su experiencia es alentadora. Además, se inmiscuye en la producción de pienso seco y tiene alianzas con otras formas de gestión, en pos del alimento animal.

Cuenta que la unidad estaba fea, literalmente y en términos contables, sin algo tan esencial como el agua, que desencadena el éxito de otros procesos.
“Rescatamos la bomba quemada, instalamos algunos metros de manguera de calidad para conducir el líquido hasta las naves, incluso arreglamos muchas de las naves que desde el paso de Rafael carecían del techo y otros tantos detalles; además, potenciamos la iluminación, priorizando el uso de la energía solar, restituimos cercas perimetrales, y hemos ido fomentando la limpieza, la pintura y el embellecimiento de manera general”, comenta el trabajador no estatal.
Yudel Oliva Vigoa, director hace cuatro años de Lindero, con una década en Porcino Artemisa, reconoce que trabajar con la nueva forma de gestión es una fortaleza.
“La empresa asume el salario de los 27 trabajadores, que solo cobran unos 4 000 pesos de promedio por la escala salarial a la que corresponde, pero mejoraron sus condiciones, con lo que se garantiza estabilidad laboral y motivación.

“Antes los obreros venían en lo que podían, y ya tienen seguro el traslado en un triciclo eléctrico. Los gastos diarios en merienda y almuerzo van a la cuenta del socio, y también se les entregan gratuitamente, unas diez libras de carne de cerdo cada cierto tiempo, entre otras bondades.
El caos se fue tornando en luces. La mortalidad se detuvo y la natalidad ya tiene nuevos indicadores. Hay pienso para dar alimento dos veces al día, y si los responsables de las naves ven los comederos vacíos, vuelven a echarles comida, siempre contando gramo a gramo lo puesto en función de los animales, sin desperdicios», explican los obreros.
No solo son cerdos, un área agrícola se deshierba, con múltiples fines, pero sobre todo con el de sacarle provecho a su fertilidad.
Según el director provincial, Lindero y Don Pereda aspiran a ser la primera asociación económica de su tipo en Cuba, en Porcino; mientras, Artemisa suma en plataforma otras propuestas de mipymes estatales: una para la producción de pienso líquido, y otra en la unidad de aseguramiento.
¿Cuándo veremos los artemiseños esa carne en los establecimientos comunes, como quizás recordamos algunos? Esa respuesta no depende solo de Don Pereda y Lindero. Hacen falta decenas de emprendimientos así, de colectivos sin miedo a los desafíos; de actores económicos estatales y no estatales que se den las manos con sus fortalezas y debilidades, pero con la mira puesta en producir.

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