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Dadme un sombrero de guano para viajar por Cuba

Se trata de una pieza emblema de identidad y su valor para el turismo en Cuba sobresale por estos días.

En el imaginario colectivo, pocos símbolos identifican tanto a Cuba como el sombrero de guano, conocido también como sombrero de yarey.

Este humilde accesorio, tejido con fibras de la palma cana o de yarey, es mucho más que un simple objeto de paja; es un testimonio vivo de la historia, la cultura y la cubanía que, en la actualidad, se erige como un recurso de gran valor para la industria turística de la isla.

El sombrero de guano es compañero inseparable del campesino cubano, protegiéndolo del sol en las labores del campo.

Su presencia en los tradicionales guateques, donde el repentista lo luce con orgullo, y su simbolismo durante las guerras de independencia, donde los mambises lo portaban como parte de su uniforme, lo convirtieron en un elemento fundamental del patrimonio cultural inmaterial de la nación.

La propia declaratoria del Punto Cubano como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas de la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), refleja esta profunda conexión.

Aparece como cantó en el poeta Orismay Hernández, Desde que el punto cubano/ es patrimonio mundial/ redondez universal / tiene el sombrero de guano.

Para el turismo, esta carga simbólica se traduce en un atractivo de gran calado. Los visitantes, en su búsqueda de experiencias auténticas, encuentran en el sombrero de guano un souvenir icónico, una prueba tangible de su paso por la isla.

Difícilmente, algún visitante se vaya de esta isla sin un sombrero puesto o acomodado en las maletas como suvenir, y su adquisición se convierte en una importante fuente de ingresos para los artesanos de todas las regiones del país.

Es un producto que fusiona el pasado y el presente, la tradición y la moda, y que llega incluso a las pasarelas más notorias.

Sin embargo, el contexto actual para el turismo en Cuba es complejo. El sector, considerado la espina dorsal de la economía, enfrenta desafíos significativos que llevaron a la salida de cadenas hoteleras internacionales y a una contracción en la llegada de visitantes.

En este entorno de búsqueda de nuevos atractivos y diferenciación, el sombrero de guano se presenta como un elemento auténtico que puede ayudar a construir una oferta turística basada en la identidad cultural, el turismo de naturaleza, aventuras y ruralidades.

Modalidades donde prendas como la guayabera y el sombrero de guano son protagonistas.

Preservar y promover la tradición del sombrero de guano no es, por tanto, un acto de mero folclorismo, sino una estrategia inteligente para un turismo más sostenible y genuino.

En un mundo globalizado, y ante los retos económicos de la isla, este símbolo de cubanía se convierte en un valioso embajador cultural que, además de aportar una imagen distintiva, contribuye directamente al sustento de las comunidades de artesanos.

mem/rfc

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