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Este 20 de octubre celebramos el Día de la Cultura Cubana, motivados a fortalecer la identidad cultural para seguir creyendo en el futuro de nuestra nación y en la capacidad de nuestro pueblo para reconstruir el país.
La política cultural cubana nos fortalece al tener entre sus principios la defensa y desarrollo de la identidad nacional y la vocación universal, profundamente latinoamericanista y caribeña de la cultura nacional; la conservación y difusión del patrimonio cultural; el reconocimiento de la diversidad cultural; el fomento y estímulo de la creación artístico-literaria; el respeto y apoyo al protagonismo creativo de las comunidades en la conducción de sus procesos culturales, y el papel director de la cultura en el impulso y orientación de los procesos sociales.
Ni Nuestra identidad cultural necesita ser salvaguardada de tendencias globalizantes. Mucho se habla de penetración ideológica; menos se discute de influencias culturales, improntas y penetración cultural. Nuestra identidad es muy fuerte, pero quieren destruirla, minimizarla. De ahí la necesidad de promover lo autóctono y la creatividad en la industria, el comercio, la educación, el desarrollo social y comunitario, en las artes; contribuir a la difusión del patrimonio nacional y a la transmisión de conocimientos históricos y culturales entre generaciones más jovenes nacidas y criadas dentro y fuera de la Isla, y luchar contra la dominación hegemónica sobre los medios de comunicación y el intento de imponer modelos culturales alienantes.
Nos singulariza la capacidad de resistencia como fuente de inspiración, desde los aborígenes hasta nuestros días; la creatividad como recurso para sobrevivir a los problemas; la cultura del trabajo; el amor por la paz; el arte como expresión de sentimientos ante la vida; la vocación solidaria, altruista y humanista; la resiliencia demostrada por el pueblo cubano a lo largo de su historia… Amarnos así implica amar a Cuba y adorar lo autóctono.
La diversidad cultural, como patrimono común de la humanidad, debe valorarse y preservarse en provecho de todos, siendo deber y derecho de la humanidad la promoción y respeto de cada cultura, historia, religiones y particularidades de cada nación. El pueblo que olvida su cultura, sus raíces y su historia es crecientemente vulnerable.
Requerimos el estímulo a la creación artística y literaria, la multiplicación de espacios para el diálogo, el incremento de la producción y promoción de contenidos nacionales, la protección del patrimonio cultural y la memoria histórica, apostar por la calidad de los contenidos y por tener siempre presente el interés del público, el fomento de la participación comunitaria en actividades culturales y el imprescindible impulso al desarrollo de la ciencia en el sector. Hay que poner siempre en alto la cultura cubana, defenderla, mantenerla viva y en constante desarrollo.


