Cada 5 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Educación Vial, una fecha que nació en 1925 durante el Primer Congreso Panamericano de Carreteras en Buenos Aires, donde se declaró el Día del Camino. Con los años, la jornada evolucionó hasta incorporar la educación vial como eje central, y la ONU la impulsó globalmente para concienciar sobre la importancia de respetar las normas de tránsito y prevenir siniestros viales.
La fecha se celebra con actividades en escuelas y espacios públicos: circuitos con bicicletas, kartings a pedal, simuladores de alcohol al volante y charlas para jóvenes y adultos. El objetivo es claro: formar ciudadanos responsables en la vía pública. Aunque las cifras de muertes y lesiones por accidentes siguen siendo alarmantes, se insiste en que el 90% de los siniestros viales son evitables, por lo que la educación vial es una herramienta clave para salvar vidas.

Pero la educación vial no debería limitarse a una sola jornada. El 5 de octubre es una oportunidad para recordar que aprender a convivir en la vía pública es una tarea continua que involucra a familias, escuelas, gobiernos y conductores.
Cada norma respetada, cada señal comprendida y cada decisión responsable al volante o como peatón puede marcar la diferencia entre un viaje seguro y una tragedia evitable.

