Cubanos encuentran trabajo en la gigantesca Central de Abasto de México

Cientos de migrantes cubanos, haitianos, venezolanos y de otras nacionalidades han convertido la Central de Abasto de la Ciudad de México en su nuevo punto de partida, trabajando entre pasillos y bodegas del mayor mercado mayorista de alimentos del mundo tras abandonar el sueño americano, según un reportaje de Univision/N+ publicado este jueves.
La gigantesca instalación, ubicada en la alcaldía Iztapalapa y con 327 hectáreas de superficie, mueve unas 30,000 toneladas diarias de mercancía y concentra alrededor de 70,000 empleos directos e indirectos.
Ante la escasez de mano de obra local, los comerciantes han abierto sus puertas a migrantes de Haití, Cuba, Venezuela, Honduras, Guatemala, Colombia, Ecuador y República Dominicana, expresa el reporte.
Las labores van desde la carga y descarga de alimentos hasta el trabajo en bodegas y la atención en locales comerciales. Un comerciante entrevistado por Univision resumió la dinámica con una cifra contundente:
«Es una necesidad de nosotros. Ellos vienen diario, son muy trabajadores. Tengo 143 migrantes», dijo Ramiro Encino, uno de los empresarios de la central.
La ausencia de discriminación es uno de los factores que más valoran quienes trabajan allí. «Aquí hay mucha oportunidad y aquí no chequean a ver raza, ni color, ni nada. Si tú puedes trabajar, te dan trabajo, no importa de dónde vienes», declaró una de las migrantes haitianas entrevistadas.
Para los cubanos, los salarios oscilan entre 300 y 500 pesos diarios en jornadas de hasta diez horas, lo que equivale a entre 1,500 y 2,500 pesos semanales.
Las condiciones son exigentes y los ingresos apenas alcanzan para cubrir rentas que pueden llegar a los 5,000 pesos mensuales, pero muchos prefieren esta estabilidad precaria a la incertidumbre del camino hacia el norte.
Este fenómeno responde a un cambio profundo en los patrones migratorios. El endurecimiento de la política fronteriza de Estados Unidos desde 2025 redujo drásticamente los cruces irregulares, empujando a miles de cubanos a quedarse en México como destino de permanencia y no solo de tránsito.
En 2025, México recibió casi 40,000 solicitudes de asilo de ciudadanos cubanos, y la proporción de cubanos con tarjeta de visitante humanitario saltó del 23% al 78% en apenas un año.
A eso se suman las deportaciones: según un informe de Human Rights Watch, entre enero de 2025 y marzo de 2026, Estados Unidos deportó a México a 4,353 cubanos, convirtiéndolos en el grupo más numeroso entre los nacionales de terceros países enviados a ese territorio. Desde junio de 2025, más cubanos fueron deportados mensualmente a México que a Cuba.
La Central de Abasto lleva al menos cinco años incorporando migrantes a su fuerza laboral a través de un programa informal que ha registrado a más de 4,000 personas de distintas nacionalidades, según reportes de la prensa mexicana.
Muchos de ellos carecen de documentos migratorios, lo que los excluye del empleo formal y los empuja hacia este tipo de mercados.
Pero desde hace muchos más años otros cubanos eran referente en este establecimiento. Los cubanos en Ciudad de México sabían y se pasaban la voz, «que en la nave de la zanahoria, debajo de las lamparitas chinas, estaba el puesto del cubano que vendía la mejor yuca y la malanga».
El boletín de estadísticas migratorias de la ONU correspondiente a 2025 registró 155,730 eventos de personas en situación migratoria irregular en México, una cifra que ilustra la magnitud del fenómeno que la Central de Abasto absorbe, en parte, con sus bodegas y sus carretas.
Para muchos de estos migrantes, la vida en México se ha convertido en una apuesta a largo plazo. Un migrante dominicano entrevistado por Univision lo expresó con claridad: «Mis hijos están en República Dominicana. ¿Qué plan tienes? Traerlos. Me gusta México, mi país todavía no está estable».
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