Considerado uno de los artistas más destacados de la escena en Cuba, revolucionó la música popular cubana y se ganó el respeto y la admiración de su pueblo, que lo recuerda siempre por sus innumerables aportes a la creación y la cultura cubanas.
Nacido en Santa Isabel de las Lajas, Cienfuegos, convirtió su voz privilegiada y su extraordinaria capacidad de improvisación en el sello de una época dorada.
Su legado trasciende géneros, pues dominó con virtuosismo el son montuno, el bolero, la guaracha y el mambo, legando su huella en cada interpretación.
Benny Moré prestigió con su talento el Conjunto Matamoros, una agrupación que marcó el éxito del artista y le agenció su primer viaje a México, donde se consagró luego como cantor popular.
Resultan esenciales en su trayectoria artística las presentaciones en México junto a Pérez Prado, con quien conquistó al país azteca en giras por diferentes estados.
“Debido al éxito alcanzado por el Benny, el pueblo le otorgó el título de «Príncipe del mambo» y a Pérez Prado el de «Rey del mambo», destaca la enciclopedia cubana EcuRed.
De regreso a Cuba, en 1952, formó su legendaria Banda Gigante, una orquesta que despuntó por la “excelente calidad de los músicos y los arreglos”.
Con esta agrupación llevó la musicalidad y el sabor caribeño a escenarios internacionales.
Su muerte prematura a los 43 años no pudo apagar su fuego. Obras inmortales como Qué bueno baila usted, Cómo fue, Cienfuegos y Santa Isabel de las Lajas, repercuten con igual frescura, inspirando a profesionales y admiradores del arte sonoro.
Más que un artista excepcional, Benny Moré es un símbolo de la cultura cubana y un referente para las nuevas generaciones de intérpretes que hallan en la música la inspiración oportuna y el motivo para seguir creando.
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