La larga y planificada agonía cubana tiene su expresión demográfica. Durante las escasas horas de luz de una isla sin combustible y prácticamente paralizada por el cerco energético de Estados Unidos, la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) informó que a fines de 2025 la población en la mayor de las Antillas era de 9.434593 habitantes. Eso representa 313.414 personas menos en comparación con un año anterior. La crisis poblacional es equivalente a la económica y política. En 2021, el año de la primera y masiva protesta contra el Gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel, vivían en Cuba 11.122.168 de ciudadanos. El estallido tuvo su inmediato impacto migratorio. Abandonaron el país casi un millón y medio de personas. La ONEI reconoció que los principales protagonistas del éxodo son jóvenes y profesionales calificados, entre los 19 y 49 años La tendencia decreciente de la población que se viene verificando desde hace un lustro tiene otro factor que no es migratorio: en 2025 se registraron 136.214 defunciones frente a 68.064 nacimientos. La Tasa Global de Fecundidad se mantiene en 1,29 hijos por mujer, la más baja desde 1958, el último año de la Cuba republicana. La crisis tiene a su vez un impacto en la cantidad de embarazos adolescentes: unos 400 casos anuales. Marisol Alfonso de Armas, jefa de la Oficina del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) aseguró que ese problema obedece a varias causas, entre ellas la violencia de género. El envejecimiento poblacional avanza sin pausa en medio de la ausencia de expectativas. En la actualidad, 2.519.823 personas tienen 60 años, lo que equivale al 26,7 % del total de los cubanos que residen en la isla. La población en edad laboral es de 5.606.541 y se encuentra atravesada por la falta de horizontes y la precarización. Todo esto ocurre cundo el Gobierno intenta llevar adelante una amplia reforma económica con impacto en el mundo del trabajo, el uso de la tierra, la banca y la posible entrada de capitales cubano-norteamericanos. El éxito de ese programa depende en parte de la aceptación de Estados Unidos, algo que por el momento no ocurre porque el ritmo de las sanciones no ha cesado y se redobla la ofensiva política contra La Habana. La administración de Donald Trump inició el pasado miércoles la distribución de ayuda humanitaria en municipios de las provincias de Artemisa y Mayabeque. Esos suministros, en gran parte alimentos y productos de higiene, son administrados por Cáritas Cuba. La acción caritativa de Washington como contraparte un duro documento del Departamento de Estado: Cuba: The Capital of 21st Century Communism. La empobrecida isla es acusada de todos los males políticos que ha enfrentado Estados Unidos desde la lucha por los derechos civiles en los años sesenta, las protestas estudiantiles de los setenta, hasta llegar al presente encarnado en el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani y a grupos como Democratic Socialists of America (DSA). El Ministerio de Relaciones Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, calificó al documento de "panfleto calumnioso" para "asustar al público estadounidense con el supuesto peligro que acecha a la mayor potencia nuclear del planeta". Se trata, según Rodríguez, de "un curioso ejercicio que mezcla mendaz fantasía con dosis de admiración". Estados Unidos, señaló el ministro a través de X, apuesta por "la crisis humanitaria", la "escasez", el "hambre" y la "imposibilidad de sostener la vida". Las 100 páginas de Cuba: The Capital of 21st Century Communism vinculan al castrismo con las Panteras Negras, un grupo afroamericano de los años sesenta, los Weather Underground, que abrazaron la lucha armada en los setenta después de abandonar el movimiento estudiantil. Cuba, sostiene el documento promovido por el secretario de Estado, Marco Rubio, ha estado detrás de la acción de sindicatos, universidades, colectivos contra el ICE y movimientos antirracistas. El arquitecto de la diplomacia de Trump, especialmente en América Latina, habló de una "amenaza real y transnacional que ha existido durante décadas, pero que ahora experimenta un resurgimiento" en su propio país con el patrocinio de una Cuba que ve reducir a su población y donde ha caído de manera brutal el número de nacimientos. "La publicación de este informe por el Departamento de Estado es un sello a la suma de acciones políticas que persiguen justificar una probable intervención militar en el país, como lo han filtrado en no pocas ocasiones a medios estadounidenses", señaló el portal La joven Cuba.


