Cuando un sueño de niña cumple 46 años
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Cuando un sueño de niña cumple 46 años

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El quinto día del noveno mes de 1980  le nació un nuevo periódico a Cienfuegos. Con tan solo 18 años de edad, Mercedes Caro Nodarse se hizo partícipe de este acontecimiento, formó parte de un colectivo que devino su familia, su vida.

“Dicen que soñar no cuesta nada. Por esas cosas que me ha dado la vida, renové mis sueños un día. Desde pequeña quería ser periodista o diplomática. ¡Vaya usted a ver las grandes aspiraciones de una niña de 12 años! Causas y azahares me llevaron, un 27 de agosto de 1980, a traspasar el umbral del sitio donde se gestaba el 5 de Septiembre.

“Pero no llegué por la puerta ancha, estuve seis meses como recepcionista y luego 22 años de correctora de prensa, lo cual constituyó una verdadera escuela. En 2002 ocupé una plaza de redactora reportera y continuaron los avances profesionales. Me hice Licenciada en Comunicación Social y cursé una Maestría también en Comunicación Social. Un día me llaman a la dirección y me dicen que iba a pasar a Jefa de Redacción, responsabilidad que mantuve por 14 años; hasta que en 2019 me designan directora general del periódico”.

¿Cómo recuerdas aquellos días fundacionales del periódico 5 de Septiembre?

“Todavía guardo en la memoria aquel mediodía del 5 de septiembre de 1980, cuando se repartieron gratis los primeros ejemplares del periódico. Fue extraordinario percibir la aceptación popular, apreciar la alegría con la que los voceadores salieron a las calles gritando la novedad: ‘Cienfuegos ya tiene periódico otra vez’, decían a viva voz.

“Aquello era un constante ajetreo entre mecánicos, especialistas de montaje, pruebas de linotipos, preparación de talleres, ajustes de las mantas, confección de las cajas de tipografía, completamiento de la plantilla de trabajadores. En la puerta se aglomeraban los vendedores, prestos a tener la primicia de la salida del primer ejemplar e indagan por el cuándo…

“Los corresponsales voluntarios, acostumbrados a la radio, avizoraban un nuevo espacio para la divulgación de sus informaciones; y los vecinos ni siquiera se molestaban por el ruido de la vieja rotativa”.

¡Fue, sin dudas, un gran acontecimiento!

“Así mismo. Al principio fue de pruebas, ni siquiera se cobraba. Las personas no hacían más que hablar del suceso. Los periodistas, con divino pulso para dibujar la gente y las cosas, escribían en las máquinas Robotrón.

“Por otra parte, el staff de correctoras revisaba las pruebas de galeras y páginas, en el cuartito al lado del taller; los linotipistas transcribían en el plomo todos aquellos textos; y los tipógrafos emplanaban lo pautado por los diseñadores, en previos formatos. En el laboratorio los fotógrafos revelaban sus propias fotos; mientras los fotograbadores las copiaban en una especie de plancha metálica, para ir luego a ‘imprimirlas’ en la sede del periódico Vanguardia, en la ciudad de Santa Clara.

“Durante años fue así, hasta los 90’ del siglo pasado, cuando la prensa plana recibió un golpe fuerte”.
¿Con el período especial cambiaron muchas cosas, verdad?

“Una etapa dura, difícil en todos los aspectos de la vida. Lo primero que ocurrió fue la reducción de tiradas y salidas que transitaron desde cuatro veces a la semana hasta llegar a una sola vez, aunque no en aquella vetusta rotativa del 1903.

“Todo se hacía digitalmente. Tuvimos que aprender mucho, las correctoras tecleábamos los textos escritos por los periodistas en dos viejas computadoras. Después llegaron otras más modernas y comenzamos la impresión offset, con diseños realizados en programas específicos, como el Aldus Page Maker (luego el Adobe InDesign CC) y la utilización de fotolitos, con lo cual simplificábamos el proceso de pase a las planchas; la fotografía ya era digital, se utilizaba el scanner, una impresora láser, todo un andamiaje tecnológico que nos llevó a prepararnos mejor.

“A no dudar un paso adelante; pero siempre a la espera en que volvamos al diarismo, no solo el de Internet, necesario, por cierto; sino a ese de papel y tinta, donde podamos plasmar el acontecer diario, el latir del pueblo y sus problemas comunes”.

Ya son 46 años en estos menesteres del periodismo y la dirección del medio de prensa. ¿Qué piensa Mercy, ahora que la jubilación tocó a la puerta?

“Sí, me jubilé y me recontraté nuevamente. No logro quedarme en casa, extraño a mi gente, a mi familia que son mis compañeros de trabajo. Aquella jovencita que un día comenzó su vida laboral entre grandes rotativas y cajas de composición y linotipos, ahora aporta sus modestos conocimientos a las nuevas generaciones.

“Sin dudas, más de cuatro décadas son mucho tiempo, pero si volviera a nacer, elegiría una vez más este camino. De ese período gané satisfacciones profesionales, emociones, gratos recuerdos, conocimientos, muy buenos amigos y también decepciones, porque no siempre todo fue felicidad”.

¿Satisfecha?

“Para nada, me falta mucho por hacer, vienen cambios para los medios de prensa. Estamos inmersos en una amplia transformación que abarca las maneras de hacer el periodismo. También se impone desterrar del lenguaje las frases trilladas, los esquemas, el triunfalismo… Hay que investigar, cuestionar, y no ser simples difusores de la mera información.

“Podemos decir que somos más maduros. Ahora pretendemos diversificar nuestras ofertas de cara a un mercado externo que espera algo más que la mera noticia.

“Cuando miro hacia atrás, me siento contenta pero no satisfecha. Cada día bebo la savia de los jóvenes que vienen de la Universidad, pues de los nuevos también se aprende”.

El pasado año, 2025, recibiste el Premio Antonio Hurtado del Valle por la Obra de la Vida. Un reconocimiento por tu tenacidad, la cual te ha permitido destacarte como madre, esposa, abuela e hija; también como federada, cederista, comunicadora, promotora cultural y mucho más. ¿Cómo lo has logrado?

“Uno puede conseguir todo lo anhelado. Mira, he sido muy exigente conmigo misma y he tenido que poner mucho esfuerzo y reponerme de los avatares de mi salud, los cuales no han sido pocos. Para que los sueños se cumplan, resultan necesarios los desvelos, la lucha contra múltiples adversidades, sobre todo enfrentar a aquellos que te menosprecian y no creen en la capacidad humana.

“Son 46 años en el periódico. Hoy extraño a quienes ya no nos acompañan; a los que por lógica de la edad y la salud se han jubilado, y hasta los que se fueron, los que están laborando en otros medios de comunicación en la provincia, en la capital o fuera de la isla.

“He transitado de la máquina de escribir Robotrón a la computadora HP, Hanel, GDM o Panda. Atrás quedaron el humo del plomo recién fundido, el ensordecedor vibrar de la añeja rotativa, el papel calientito salido de las mantas, el olor a tinta… se extraña y mucho ese aroma.

“De mi vida fuera del periódico puedo decirte que he transitado por varios cargos, tanto en los CDR, donde fui presidenta del Comité… de mi cuadra por más de 20 años, y en la FMC, secretaria general del bloque 11-A. Tuve la dicha de ser delegada al 8vo Congreso de la Federación.

“Acompañada por excelentes mujeres hicimos una fuerte labor de profilaxis con las jóvenes desvinculadas del estudio y el trabajo; de igual manera con las mujeres alcohólicas que eran unas cuantas, a las que les gestionamos consultas especializadas en el Hospital Provincial y creamos una red de apoyo al involucrarlas en nuestras actividades.

“También por muchos años dirigí un proyecto sociocultural en el barrio de Punta Cotica, donde resido, con niños de familias disfuncionales y de desventaja social. Fue una experiencia maravillosa que compartí con otras compañeras como Luisa Acea, Rosalina Acebal, Roxana Fernández… Siempre podemos hacer cosas en la comunidad en bien de todos y todas”.

De alguna manera, Mercedes Caro Nodarse cumplió sus primeros deseos. La prensa y sus lectores la hacen cómplice.

“He podido llevar el pensamiento a todas partes para persuadir, convencer, provocar, y esa es la diplomacia, la búsqueda de apoyo y solidaridad. También constituye función de la prensa cubana mostrar al mundo nuestras conquistas y tender puentes solidarios para defender diversas causas. El periodista es embajador de la política del pueblo llevada a la pluma, al sonido, y a las imágenes.

“Y sí, de alguna manera el sueño se cumplió”.

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