«Hemos compartido la victoria de la hermana Cuba, quien, a pesar de las circunstancias desafiantes que vive nuestro mundo, ha logrado una justa reivindicación», expresó la mandataria en su alocución diaria en medios de prensa del poder ciudadano.
Subrayó el respaldo mayoritario de los países a la demanda de poner fin a una política que, afirmó, pretende doblegar al pueblo cubano, sometido a esas medidas coercitivas durante más de seis décadas.
Asimismo, ratificó la hermandad de Nicaragua con Cuba y defendió la paz, el desarrollo, la buena voluntad y el respeto a los derechos de los pueblos.
La copresidenta sostuvo que cada nación debe tener la posibilidad de construir su propio modelo de desarrollo, sin amenazas ni imposiciones externas, y promover la cooperación solidaria para contribuir al bienestar común.
«Un mundo de justicia, un mundo de paz, un mundo de bienestar merecido», afirmó.
La víspera, el representante permanente de Nicaragua ante la ONU, Jaime Hermida, manifestó el respaldo de su Gobierno a la nación caribeña y exigió el fin del cerco estadounidense, recrudecido en los últimos meses con un bloqueo de combustibles.
El diplomático afirmó que la posición de su país se fundamenta en los principios de justicia, soberanía y respeto a los derechos humanos, y expresó su rechazo tanto a la continuidad como al recrudecimiento de las medidas coercitivas contra Cuba.
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