Con la misión de desarrollar la producción integral de granos, para contribuir a la satisfacción de la alimentación humana y animal, a través de la ciencia e innovación tecnológica, Artemisa se precia de contar con el Instituto de Investigaciones de Granos (IIG), entidad ubicada en el municipio de Bauta.
Creado en el año 1969, desde sus campos experimentales hasta sus laboratorios especializados, el IIG despliega una intensa labor científica, orientada a incrementar los rendimientos, mejorar la resistencia de las variedades y optimizar el uso de recursos en un contexto marcado por limitaciones económicas y desafíos climáticos.
De aquellos primeros años nos habla Ana Adelfa Hernández López, Fefita, como le dicen cariñosamente sus compañeros de trabajo: «Imagínate, llegué al instituto en el año 1971, estudié Bioquímica, tiene que ver mucho con el laboratorio y empecé trabajando la calidad del grano, específicamente la química del grano. Estos estudios los realizamos en la Universidad de La Habana, porque toda-vía aquí el laboratorio no se había terminado.
«En1982 regresamos al instituto para comenzar a trabajar en el laboratorio recién instalado con moderno equipamiento para la época, quiero destacar el apoyo de países como Vietnam y Japón que contribuyeron con la tecnología para realizar los estudios requeridos a las diferentes variedades».

Los años no parecen hacer mella en el espíritu de Ana quien recuerda con mucho orgullo su viaje a Filipinas, donde se adiestró en fisiología vegetal. Ya en los 90´s decide no continuar en la fisiología y laborar definitivamente en la calidad del grano. Según sus palabras esta nueva experiencia, más tecnológica la obligó a superarse continuamente.
Mientras brinda una clase magistral sobre parámetros y variedades de arroz, esta cubana con siete décadas de vida y más de cincuenta dedicadas a la investigación de granos, merecedora del Premio por la Obra de la Vida, entregado por la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales (Actaf) cuenta que no pudo ver a Fidel durante su visita, pero se emociona al hablar sobre él y su impronta que aún se recuerda en la institución, donde uno de sus pensamientos sobre el cultivo del arroz los impulsa a trabajar: «Nosotros no debemos ni podemos renunciar a la esperanza de llegar a dominar técnicamente este cultivo; nosotros no podemos renunciar a la esperanza de que algún día nos podamos llamar verdaderos arroceros».

Semillas de innovación
«Dentro de las principales líneas de investigación se encuentra el mejoramiento genético, el manejo de cultivos, que incluye, nutrición y todo lo relacionado con los productos y bioproductos. También se investiga el área de cosecha y post cosecha, que recoge toda la parte de industria. Extensión agraria, agroecología y por último y no menos importante el desarrollo del banco de germoplasma» así nos cuenta la ingeniera Química Mailin Salgado Rodríguez, directora Científica de la instalación.
Amplía Salgado Rodríguez que a partir de 2017 el instituto en colaboración con especialistas de la Agencia de Colaboración Internacional de Japón (JICA ) comenzó a laborar en un proyecto nombrado Mejoramiento del sistema de extensión agraria para la producción de granos básicos en Cuba, a partir del cual, especialistas del IIG junto a otras instituciones científicas, trabajaron de forma conjunta, con el Ministerio de Agricultura y ayudaron a construir la política de extensión agraria.
Desde el punto de vista científico, estudia todas las tecnologías y busca alternativas que aplicarán directa-mente en el campo. Explica la directora Científica que, de 58 productores iniciales, hoy superan más de quinientos en una red, que se denominó: productores extensionistas que realizan convenios con la entidad y dos veces al año desarrollan reuniones de coordinación.
Este movimiento tiene presencia en todas las provincias del país y hoy abarca más de 100 municipios. A través del proyecto se establecieron contactos con el Centro International de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) y la Universidad Autónoma de Chapingo, ambas en México, lo que permitió el intercambio profesional y entrenamiento en el tema de los nodos y las redes de extensión agrícola, experiencias que permiten su aplicación en Cuba.
Capacitaciones, asesorías técnicas y validación de tecnologías forman parte del sistema de extensión que permite acortar la distancia entre la investigación y la producción. Este vínculo ha sido determinante para elevar la eficiencia en varias zonas productivas del país.

La capacidad para trasladar los resultados científicos a la práctica productiva permite vínculos estrechos con empresas agroindustriales, cooperativas y productores, el conocimiento generado en Bauta se convierte en soluciones concretas para el campo cubano.
Con una amplia participación en eventos nacionales e internacionales, por sus resultados y prestigio, desde el IIG auspician el programa sectorial de alimento humano, que abarca más de 35 proyectos, entre todas las entidades de ciencia.
La labor científica e investigativa ha permitido la obtención de variedades que no solo buscan elevar los rendimientos por hectárea, sino también reducir la dependencia de insumos importados, un objetivo clave en el actual escenario económico del país. La introducción de cultivos más resistentes favorece, en determinadas zonas, estabilizar la producción incluso en condiciones adversas.
Tecnología y sostenibilidad
Impulsar investigaciones vinculadas a la gestión eficiente del agua, un recurso vital en el cultivo arrocero. Técnicas como el riego controlado y el uso racional de fertilizantes forman parte de los paquetes tecnológicos que se validan en sus áreas experimentales antes de ser transferidos a las empresas productoras.
Asimismo, el instituto trabaja en la implementación de prácticas agroecológicas que contribuyan a la sostenibilidad del cultivo, disminuyendo el impacto ambiental sin comprometer los niveles productivos. Este enfoque resulta especialmente relevante ante los efectos del cambio climático y la necesidad de sistemas agrícolas más resilientes.
Dirigir es un arte
Dirigir los esfuerzos de 163 trabajadores y trabaja-doras que integran la plantilla, es la responsabilidad de Yoel Ribet Molleda, M. Sc.. en Mecanización Agrícola, es consciente de la alta responsabilidad asumida. Al llegar a la instalación compartía con su colectivo acerca de las nuevas estipulaciones con respecto al salario y el compromiso de todos por mantener los resultados, en medio de la compleja situación que atraviesa nuestro país con la carencia de combustible.
Ante esta problemática y aplicando las posibilidades brindadas al sector estatal, nos comenta que establecieron un encadenamiento productivo con la mipyme habanera Fama de Cara a la Industria, esta garantiza combustible, insumos y fuerza de trabajo, imprescindibles para la producción de semillas y el instituto a su vez brinda sus áreas, infraestructura, maquinarias y conocimiento científico.
«Queremos ampliar esta posibilidad en los territorios donde poseemos Estaciones Experimentales, de acuerdo al potencial de esas localidades, de no ser posible, extenderemos entonces los beneficios con la mipyme contratada»
Los retos son muchos, el desempeño de esta institución artemiseña ha sido uno de los elementos que avalaron la selección del municipio de Bauta como sede del acto provincial por el 26 de Julio. Su labor, sostenida durante años, refleja el compromiso del territorio con la producción de alimentos y el desarrollo científico.
Fotos cortesía del IIG











The post Ciencia que germina en los surcos appeared first on Artemisa Diario.

