Cárdenas suma otro robo insólito: desaparece una lámpara solar de un banco y crecen las dudas sobre el control del recinto

Una lámpara solar instalada en la azotea de un banco de Cárdenas fue sustraída, según una denuncia difundida el viernes en Facebook por el internauta Christian Arboláez, la cual desató cuestionamientos sobre las condiciones de seguridad de la entidad y la vigilancia nocturna en la ciudad matancera.
El equipo estaba colocado en la placa del inmueble situado en la esquina de Real y Cocío. El panel solar que lo acompañaba permaneció en el lugar, aunque no se ha precisado cómo se produjo el robo ni cuándo fue descubierto.
La publicación de Arboláez puso el foco en la existencia de medios de vigilancia en el edificio. En una imagen compartida junto a la denuncia se observa una cámara instalada en la fachada, un detalle que llevó al internauta a cuestionar si los sistemas de seguridad detectaron lo ocurrido.

«¿Cómo es posible que alguien logre subir hasta la placa de una institución bancaria, cometer un robo y que nadie se percate de lo ocurrido? ¿Dónde estaba la seguridad del banco? ¿No existen cámaras de vigilancia ni sistemas capaces de detectar estos movimientos?», escribió.
Una mujer que afirmó haber trabajado como guardia en sucursales bancarias de la ciudad ofreció una explicación en los comentarios. Según su testimonio, los custodios trabajan únicamente entre las ocho de la mañana y las tres o cuatro de la tarde, pertenecen a la agencia externa Escap (Empresa de Seguridad y Protección de la Aviación Civil) y las instalaciones quedan sin vigilancia después del cierre.
Otro ciudadano cuestionó la ausencia de agentes durante la noche y señaló a la Policía como responsable de responder ante este tipo de hechos. Sin embargo, los comentarios publicados no permiten establecer si la cámara captó el robo ni si hubo una investigación oficial.
La audacia del hecho también llamó la atención de los usuarios. «Lo más lindo es que se la llevan encendida en plena noche, porque eso no apaga si no es con el control remoto», comentó uno de ellos.
Las críticas se extendieron a las condiciones de iluminación y comunicación en Cárdenas. Vecinos describieron una «oscuridad casi total en las noches» y afirmaron que la estatal y única Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A. (Etecsa) interrumpe el servicio desde alrededor de la medianoche hasta pasadas las 8:00 am, una situación que, según denunciaron, dificulta llamar a la Policía o pedir auxilio.
«Cárdenas después de las 6:00 pm es escurilandia y seguirán los robos mientras seguimos oscuros y sin comunicación», escribió una ciudadana. Otro usuario recordó un incendio en el centro de Bacteriología durante el cual, según su comentario, no fue posible avisar a los bomberos por el mismo problema de comunicación.
A juicio de Arboláez, «resulta preocupante que ni siquiera una institución bancaria parezca estar a salvo de los robos. Y la pregunta es inevitable: si no pueden garantizar la seguridad de un banco, ¿qué podemos esperar para el resto de la ciudad?».
El robo de la lámpara solar pone sobre la mesa dos preocupaciones expresadas por los residentes en redes sociales, la protección de las instalaciones y las dificultades para pedir ayuda durante la noche en una ciudad que, según sus denuncias, permanece a oscuras y con limitaciones de comunicación.
En julio, fueron sustraídos los paneles solares del Hogar Materno de Cárdenas, lo cual puso en riesgo la atención de embarazadas.
La víspera, una familia de Santa Clara denunció el hurto de la lámpara solar que había instalado para iluminar su cuadra durante los apagones.
Asimismo, en agosto, luminarias fotovoltaicas en avenidas de Santiago de Cuba desaparecieron días después de su colocación.
El Consejo de Defensa Provincial de Matanzas alertó a comienzos de octubre sobre una escalada de robos al sistema eléctrico e identificó a Cárdenas como uno de los municipios con mayor incidencia.
Sin embargo, los hechos no cesan, pese a que el Dictamen 475 del Tribunal Supremo Popular tipifica el robo de componentes solares como sabotaje, con penas de hasta cadena perpetua o pena de muerte en casos graves.
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