Una investigación de The Intercept Brasil reveló que la campaña presidencial del senador Flávio Bolsonaro pagó 600.000 reales a Elytron, una empresa de ciberseguridad que había promocionado herramientas de inteligencia artificial capaces de desarrollar operaciones de influencia política, crear perfiles falsos y difundir desinformación. Tanto la campaña como la compañía niegan haber participado en actividades ilegales.
La investigación, divulgada el 16 de octubre de 2026 y retomada por medios brasileños, examina documentos comerciales, registros electorales y testimonios relacionados con Elytron, empresa que habría intentado introducir en el mercado estadounidense una plataforma de inteligencia artificial diseñada para ejecutar campañas digitales de influencia.
Entre las capacidades atribuidas al sistema figuran la identificación de segmentos del electorado, la creación automatizada de contenidos, la administración de identidades ficticias en redes sociales y la ejecución de estrategias orientadas a modificar percepciones políticas.
Pagos electorales y contratos bajo investigación periodística
De acuerdo con los registros del sistema DivulgaCand, utilizado por la justicia electoral brasileña para transparentar los ingresos y gastos de las campañas, los desembolsos identificados de la campaña de Flávio Bolsonaro a Elytron ascienden a 600.000 reales.
La documentación incluye facturas emitidas durante septiembre y octubre, así como una factura posteriormente cancelada. Sin embargo, la contabilidad parcial presentada por la campaña a finales de septiembre reflejaba un gasto de un millón de reales asociado a la compañía.
Por otra parte, el Partido Liberal (PL) declaró un pago adicional de 131.900 reales realizado en julio por servicios técnico-profesionales. En conjunto, los desembolsos identificados de la campaña y el partido alcanzan los 731.900 reales brasileños.
La existencia de estos pagos no demuestra, por sí sola, que la campaña contratara o utilizara las funciones de manipulación descritas en los materiales comerciales de la empresa.
Inteligencia artificial, cuentas falsas y operaciones de influencia
Los documentos examinados por The Intercept describen una tecnología capaz de procesar información económica, social y política para clasificar audiencias y dirigir mensajes específicos a distintos grupos de población.
La propuesta comercial también contemplaba mecanismos de difusión coordinada de contenidos, utilización de perfiles ficticios, infiltración en comunidades digitales y elaboración de materiales mediante inteligencia artificial.
Uno de los elementos más controvertidos es la referencia a técnicas de guerra psicológica y procedimientos de infiltración destinados a influir en la opinión pública y desacreditar adversarios políticos.
Estas capacidades plantean interrogantes sobre los límites entre la comunicación electoral legítima y las operaciones encubiertas de manipulación, especialmente cuando se combinan herramientas automatizadas, segmentación de audiencias y contenidos sintéticos.
Un exconsultor alertó sobre los riesgos de la tecnología
Vincent Edward Reed, empresario estadounidense que colaboró con Elytron entre 2024 y 2025, explicó a The Intercept que durante una demostración de la plataforma pudo conocer sus posibilidades operativas.
Según su testimonio, el sistema podía dirigirse específicamente a votantes mediante contenidos elaborados con inteligencia artificial, incluidos materiales audiovisuales falsificados o deepfakes.
Reed manifestó su preocupación por el potencial de manipulación humana de estas herramientas y aseguró que decidió poner fin a su relación profesional con la empresa debido a los riesgos éticos y jurídicos que identificó.
Posteriormente, trasladó sus inquietudes al FBI y al Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, aunque sus gestiones no desembocaron en investigaciones que prosperaran, según el reportaje.
Especialistas advierten sobre mecanismos de manipulación política
La investigación periodística también recogió la valoración de Beatriz Farrugia, especialista en desinformación e injerencia extranjera vinculada a la agencia de verificación Lupa y a la organización Debunk, radicada en Lituania.
Tras revisar documentación técnica sobre el funcionamiento proyectado de la plataforma, Farrugia consideró que los procedimientos descritos respondían a una estructura de operaciones de influencia política.
El caso vuelve a situar en el debate público brasileño los riesgos de utilizar inteligencia artificial para producir narrativas engañosas, simular respaldo ciudadano y alterar artificialmente las conversaciones políticas en internet.
La campaña de Bolsonaro y Elytron rechazan las acusaciones
La campaña de Flávio Bolsonaro negó haber contratado servicios contrarios a la legislación electoral brasileña y rechazó que los pagos identificados puedan interpretarse como prueba de participación en las operaciones descritas.
Según su versión, los contratos respondían a necesidades de protección de sus sistemas de comunicación y fueron gestionados mediante los procedimientos administrativos habituales.
Elytron también rechazó cualquier vinculación con campañas de desinformación, creación de deepfakes u operaciones clandestinas para influir en la opinión pública. La empresa aseguró que su actividad se limita a servicios defensivos de seguridad informática.
La investigación identificó, además, conexiones entre directivos de la compañía y personas próximas al influenciador Pablo Marçal, quien se incorporó a la campaña de Bolsonaro a finales de septiembre.
La inteligencia artificial abre nuevos desafíos para la transparencia electoral
Las revelaciones evidencian la creciente importancia de la inteligencia artificial en las estrategias de comunicación política y las dificultades para fiscalizar las tecnologías que pueden utilizarse tanto en tareas legítimas de análisis como en operaciones de manipulación informativa.
El desarrollo de herramientas capaces de producir contenidos sintéticos, segmentar electores y administrar identidades digitales a gran escala representa un desafío para las autoridades electorales, las plataformas tecnológicas y los organismos responsables de combatir la desinformación.
La cuestión central que permanece abierta es determinar qué servicios prestó efectivamente Elytron a la campaña de Flávio Bolsonaro y si existe alguna relación demostrable entre los contratos electorales y las funcionalidades de influencia política descritas en los documentos investigados.
)Fuentes: The Intercept Brasil, Brasil 247 y El Ciudadano, 17 de octubre de 2026.)



