Cuba rechaza negociar reformas con EEUU: Rodríguez dice que La Habana no cederá ante «amenazas de intervención militar».
Trump habló de «tomar el control» de Cuba y el régimen respondió: «No nos dejamos amedrentar por nadie»
El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla reafirmó en declaraciones recientes que el régimen cubano no aceptará negociar reformas políticas ni económicas bajo lo que califica de «amenazas de intervención militar» por parte de Estados Unidos. «No nos dejamos amedrentar», afirmó, en una postura que es a la vez declaración ideológica y estrategia de comunicación interna dirigida a una población que lleva meses sin electricidad.
El contexto detrás de las declaraciones de Rodríguez es concreto. El presidente Donald Trump ha mencionado en varias ocasiones la posibilidad de ejercer presión directa sobre Cuba, en algunos casos usando una retórica que el régimen interpreta como amenaza de intervención. El secretario de Estado Marco Rubio — cubanoamericano, hijo de emigrantes de la isla — ha condicionado cualquier alivio de las sanciones a reformas verificables y a la liberación de los más de 1.300 presos políticos documentados.
Lo que el régimen denomina «bloqueo petrolero» es la orden ejecutiva de enero de 2026 mediante la cual la administración Trump amenazó con aranceles a cualquier país que suministrara combustible a Cuba. El resultado práctico ha sido la interrupción casi total del suministro venezolano y la reducción drástica del suministro mexicano — los dos proveedores históricos de la isla. Desde enero, solo un petrolero de bandera rusa ha llegado a Cuba con cargamento significativo.
Ese déficit de combustible es la causa directa de que el Sistema Electroenergético Nacional haya colapsado cuatro veces en 2026 y de que el primer ministro Manuel Marrero haya admitido públicamente que la reconexión tras el apagón del 11J avanzaba «casi sin combustible para energizar las plantas.»
Rodríguez encuadra todo esto como «estrategia de agresión» — una narrativa que tiene efectividad interna y algo de respaldo internacional, pero que cada vez convence a menos capitales. La votación de la ONU sobre el embargo esta semana — 136 votos a favor frente a 187 en 2024 — refleja esa erosión del apoyo.
Mientras Rodríguez descarta públicamente cualquier negociación, «El Cangrejo» — Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro — lleva meses reuniéndose con funcionarios de la administración Trump, incluyendo al secretario Rubio en enero y al enviado especial Jeremy Lewin en abril. El régimen negocia en privado lo que rechaza en público.
Lo que está claro es que las posiciones formales de ambos lados son incompatibles: EEUU exige reformas y liberación de presos antes de levantar presión; el régimen exige que se levante la presión antes de considerar cualquier reforma. En ese empate, quien paga el precio no son ni Rubio ni Rodríguez. Son los cubanos que llevan tres días sin luz y cinco años con más de mil compañeros en prisión.
FUENTES:
EFE, «Cuba – EFE – Agencia de noticias», https://efe.com/noticias/cuba/
El Mundo, «Apagones y ‘operación terror’ en Cuba para imponer la ‘hermosa e indestructible realidad’», https://www.elmundo.es/internacional/2026/07/12/6a53cb30e85ece811b8b458f.html


















