Basura y aguas albañales en las calles de La Habana amenazan la seguridad alimentaria de los cubanos
El Food Monitor Program alerta que la basura acumulada y las aguas albañales en La Habana contaminan la cadena alimentaria de los cubanos.

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Las calles de La Habana se han convertido en un foco de contaminación que amenaza directamente lo que comen sus habitantes.
El Food Monitor Program alertó este mes sobre una emergencia sanitaria que se suma a la crisis energética: acumulación de basura sin recoger, salideros de aguas albañales, alcantarillas colapsadas y vertimientos de residuales que corren por las vías de la capital cubana.
Según la organización independiente de monitoreo alimentario, estos focos contaminantes no son un problema estético sino una amenaza directa a la cadena alimentaria.
«Moscas, cucarachas, ratas y otros vectores pueden transportar microorganismos patógenos hacia los alimentos que consume la población», advirtió el FMP en su denuncia pública.
El colapso logístico detrás de esta emergencia tiene cifras concretas. Solo 44 de los 106 camiones recolectores de La Habana están operativos —apenas el 41% de la flota—, paralizados por la escasez de diésel y el deterioro mecánico. La ciudad genera entre 24,000 y 30,000 metros cúbicos de desechos sólidos al día, pero hasta 23,814 metros cúbicos quedan sin recoger cada jornada.
El problema de fondo es estructural. El sistema de alcantarillado habanero data de entre 1908 y 1914, diseñado para una ciudad de 600,000 habitantes que hoy alberga a dos millones de personas sin que la infraestructura haya recibido mantenimiento adecuado en décadas.

Ante la inacción del Estado, muchos vecinos optan por quemar la basura en plena calle, generando humo tóxico y daños adicionales a la infraestructura pública.
En junio pasado, jóvenes del servicio militar fueron desplegados para recoger basura en La Habana, evidenciando la incapacidad del sistema civil de gestión de residuos.
El 21 de junio, el activista Guillermo Rodríguez Sánchez documentó la venta de frutas y vegetales en plena calle habanera rodeada de desechos. Un biólogo advirtió en esa ocasión que una epidemia de gastroenteritis podría desatarse en cualquier momento.
Las consecuencias sanitarias ya son devastadoras. Cuba cerró 2025 con al menos 81,909 casos de dengue y chikungunya y 65 fallecidos oficiales, brote que The New York Times vinculó directamente a la crisis de basura. En lo que va de 2026, el brote sigue activo con más de 2,800 casos en 134 municipios de las 14 provincias. Epidemiólogos también asocian los basureros con brotes de leptospirosis, hepatitis A y oropouche.
El FMP señala una contradicción que agrava la situación: mientras el entorno sanitario se deteriora, las autoridades concentran su fiscalización en quienes elaboran y venden alimentos, «ignorando que estos trabajan dentro del mismo entorno contaminado que afecta a toda la ciudadanía».
Esta emergencia sanitaria se superpone a una crisis alimentaria sin precedentes. El FMP reporta que el 96.91% de la población cubana carece de acceso adecuado a alimentos, el 33.9% de los hogares registró que algún miembro se fue a dormir con hambre al menos una vez en los últimos 30 días, y el 80% de los hogares perdió alimentos refrigerados por los apagones.
La organización advierte que el régimen traslada la responsabilidad a una población ya empobrecida, «obligada incluso a asumir la limpieza de espacios públicos ante la ausencia de soluciones estatales». Para el FMP, «el deterioro del saneamiento también amenaza el derecho a una alimentación segura».
Preguntas frecuentes sobre la crisis de basura y salud en La Habana
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es la situación actual de la recolección de basura en La Habana?
La recolección de basura en La Habana está colapsada, con solo 44 de los 106 camiones recolectores operativos debido a la escasez de combustible y el deterioro mecánico. Esto ha resultado en la acumulación de montañas de basura en las calles, creando un ambiente insalubre y riesgo de enfermedades.
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¿Cómo afecta la acumulación de basura a la salud pública en Cuba?
La acumulación de basura en La Habana contribuye a la proliferación de vectores de enfermedades como moscas, mosquitos y ratas, lo que aumenta el riesgo de brotes de dengue, chikungunya, leptospirosis y hepatitis A, entre otras. La situación sanitaria es grave y representa una amenaza directa para la salud pública.
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¿Qué medidas ha tomado el gobierno cubano para abordar esta crisis?
El gobierno cubano ha implementado campañas de emergencia, como la «Operación Limpieza», y ha movilizado tropas y voluntarios para recoger basura, pero estas medidas han sido insuficientes y de corto plazo. La falta de una solución estructural sostenible sigue siendo un problema crítico.
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¿Es cierto que los cubanos están quemando basura para acceder al agua?
En algunos barrios de La Habana, los residentes han comenzado a quemar basureros para provocar la llegada de bomberos y aprovechar el agua de sus camiones debido a la escasez crítica de agua potable. Esta práctica refleja la desesperación ante la falta de respuesta institucional.
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