La doctora María del Carmen Domínguez Horta, investigadora del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de Cuba, fue reconocida con el Premio Mujeres Latinoamericanas en Química 2026, en la categoría Liderazgo en la Industria.
La natural de Jovellanos fue invitada de nuestro podcast Palabras Con Sentido hace unos años, durante la COVID-19. Hoy le proponemos recordar ese episodio especial ![]()
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La Doctora en Ciencias María del Carmen Domínguez Horta amanece con las primeras luces de La Habana. Es en la capital de la Giraldilla que reinventa motivos para una espera, en la ciudad de malecón abierto a confesiones, donde se ubica el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), única institución cubana de investigaciones en la cual ha trabajado.

Carmencita, como la nombran sus seres queridos, podría resumir su existencia a esa etapa de crecimiento profesional, o al periplo por la urbe de cañonazos que desperezan los recuerdos justo a las nueve de la noche. Sin embargo, prefiere narrar su historia desde los inicios, desde ese despertar en el municipio matancero de Jovellanos junto a sus padres, “guajiros dignos y patriotas”, que le inculcaron principios a los cuales ha tratado de ser fiel.
“Soy una jovellanense de pura cepa. Crecí en una época en que las personas tenían confianza en el futuro, y por lo tanto el sueño de que sus hijos se superaran. Si no fuera por la Revolución, no habría tenido la oportunidad de ser universitaria. Una vez conversaba con mi padre y le decía que por mucho talento que yo hubiese tenido, quizás pudiera haber sido una maestra normalista, pero ni pensar en poder costear una carrera de medicina.
“Estoy marcada por la huella de mi padre en su convicción comunista- marxista-leninista y por las ideas de nuestro Comandante en Jefe, materializadas en los profesores excelentes que tuve, los círculos de interés, la biblioteca municipal, y en la oportunidad de obtener la única plaza asignada a la provincia en aquella época para estudiar la carrera de Licenciatura en Bioquímica”.
LA CIENCIA: UNA REVOLUCIÓN DENTRO DE LA REVOLUCIÓN CUBANA
María Del Carmen tiene un tono de voz maternal y pausado que la hacen más admirable, porque nadie ignora que la vida de una mujer científica es semejante a una espiral donde una y otra vez se repite el reto de liderar proyectos sin reducir las muestras de amor hacia su esposo e hija adolescente. En ello también pensó Fidel, cuando concibió los hogares de los trabajadores del CIGB próximos a la institución, de modo que fuese una verdadera comunidad científica.
“En el CIGB he encontrado una segunda familia. Allí me he desarrollado como investigadora dedicada a las ciencias biomédicas y encontré puertas abiertas a la superación en congresos, estancias en centros internacionales de primer nivel. Siento que tengo una gran responsabilidad por formar parte de esta revolución científica que ha ocurrido dentro de la Revolución Cubana, y que ahora en la batalla contra la covid-19 ha marcado hitos”.
Durante sus primeros años de trabajo desempeñó una intensa labor en la obtención de proteínas recombinantes como los interferones Alfa y Ganma, factor de crecimiento neuronal, y antígenos usados para el diagnóstico del sida. Desde el año 2000 dirige el proyecto de investigación “Obtención de fármacos inmunomoduladores para el tratamiento de las enfermedades autoinmunes”.
“Los científicos cubanos debemos ser creativos y esforzarnos al máximo en la toma de decisiones. En ello tiene un gran peso el impacto del bloqueo norteamericano. Colegas de otros laboratorios, por ejemplo, diseñan un experimento y en menos de una semana disponen de los reactivos. Tenemos que esperar meses para tener los insumos necesarios, y eso nos obliga a diseñar de manera directa y a evaluar con seguridad las hipótesis”.
Uno se pregunta entonces cuántas veces habrá renunciado al descanso esta mujer que no tiene una figura estampada en silicona, que no contempla el mundo desde una vitrina, sino que es de carne y hueso como cualquier cubana común, entregada al bien de la humanidad.
JUSVINZA: JUSTO PARA LLENARNOS DE ESPERANZA
El péptido sintético inmunomodulador 814 fue diseñado en sus inicios para el tratamiento de las enfermedades autoinmunes, principalmente de la artritis reumatoide. María del Carmen centraba sus fuerzas en este proyecto cuando el impacto del nuevo coronavirus supuso ir en busca de alternativas.
A partir de ese instante, se convirtió en la promotora principal de la ejecución de los estudios para el tratamiento de los pacientes cubanos con covid-19 en fase grave y crítica, sobre la base de la racionalidad científica que sustenta el mecanismo de acción de dicha molécula.
Así surgió el fármaco Jusvinza, cuya inclusión en el protocolo de tratamiento del Minsap constituye uno de los resultados de intervención terapéutica con mayor impacto de la biotecnología cubana en el manejo de la epidemia. Diversos artículos publicados por medios de prensa nacionales señalan que “este péptido logra mejoras en los parámetros ventilatorios y marcadores de inflamación, lo cual conduce al restablecimiento de personas complicadas a causa de la pandemia.
“La búsqueda de un nombre para un fármaco es un proceso en el cual intervienen numerosos especialistas. Debe ser amigable, que se pueda pronunciar fácilmente y no puede interferir con ninguna otra marca comercial. Me gustó muchísimo que se determinara llamarlo Jusvinza, que no es más que la combinación de: Justo para salvarte la vida y llenarte de esperanza.
“Ese es el mensaje que quiere transmitir este producto terapéutico. El logotipo se asemeja a un ángel gladiador que está defendiendo al paciente, tal y como lo hacen nuestros intensivistas a diario. Su uso se hizo extensivo a todas las provincias cubanas desde el 27 de abril del año pasado y en Matanzas las experiencias han sido excelentes. Como líder de este proyecto me mantengo en constante intercambio con colegas de todo el país, pero más allá de un empeño personal se trata de un logro al que han contribuido instituciones, equipos de trabajo”.
María del Carmen es miembro del Comité de Expertos y Científicos contra la covid-19, que intercambia de forma sistemática con el presidente cubano Miguel Díaz- Canel Bermúdez sobre puntos medulares para nuestro sistema de Salud.
La Habana la acogió entre sus plazas y parques, bajo la cúpula majestuosa del Capitolio, entre los brazos del Alma Máter y en las aulas de la Escuela Latinoamericana de Medicina, de la cual es fundadora. Sin embargo, permanecen intactas en su memoria las calles jovellanenses, génesis de su existencia.
Recientemente la Asamblea Municipal del Poder Popular de Jovellanos le entregó la condición de Hija Ilustre. A la ceremonia asistieron familiares, amigos entrañables, y una señora temblorosa de emoción tomó sus manos para decirle: “Mi alumna querida, tu Jusvinza me libró de la muerte”.
El reconocimiento de su tierra natal ha sido uno de los instantes más conmovedores: “Solo he cumplido con el deber de ayudar al prójimo. Me honra tal distinción y la llevaré con la convicción martiana de que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”, expresó Carmencita y el pueblo aplaudió sus palabras en nombre de la vida y el futuro de Cuba. (
Por: Arletis Arango Oña y Lianet Fundora Armas)


