
Foto: Pastor Batista
Cantú (Sancti Spíritus).- Hubieran podido organizar uno de esos conversatorios que suelen hacer, con motivaciones sin distinción de edad; o colocar un ramo de flores ante su imagen, o preparar un encuentro con estudiantes…
Pero este año prefieren honrar de una manera diferente al Che, en el contexto de su cumpleaños. De manera que se suben a un camión y enrumban hacia las estribaciones de la cordillera del Escambray.
La cita con el Guerrillero Heroico, con la historia, incluye a jóvenes del Ministerio del Interior, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y de otros sectores.
La intención es llegar hasta el obelisco ubicado donde acampó la Columna número 8, el 16 de octubre de 1958 (en la zona de Cantú, a unos nueve kilómetros de la carretera que enlaza a Sancti Spíritus con Trinidad), antes de continuar ascenso hacia otros puntos donde se establecerían campamentos como los de Caballete de Casa, Gavilanes y Manaca Ranzola.
En medio de un silencio casi absoluto, los participantes escuchan primero a Yariel Hernández García, jefe del departamento ideológico del Comité Provincial del Partido, y luego al teniente coronel Rafael García Valdivia, primer instructor del trabajo político en la Delegación Provincial del MININT, quienes explican cómo el cruce de la carretera fue una operación de extremo cuidado dirigida por el Che, combatiente a combatiente, debido a la alta presencia de efectivos enemigos que intentaban precisamente impedir el avance.
Ahora, caminando entre hermosos paisajes, por un itinerario que obliga a cruzar tres veces el mismo río, los jóvenes comentan cuánta voluntad y sacrificio distinguió a aquellos hombres, cargados de mochilas, armas, pertrechos, víveres…

Situado entre palmas y reverdecida vegetación, el obelisco no deja la mejor duda acerca de la capacidad táctica del Guerrillero Heroico, al escoger ese punto, de difícil acceso, a determinada altura, con magnífica visibilidad para detectar cualquier movimiento o aproximación de fuerzas enemigas.
Para tornar más emocionante el momento, los muchachos han venido con música de fino patriotismo, incluyendo la canción Hasta siempre Comandante, de Carlos Puebla. También traen machetes para limpiar de maleza el histórico sitio.
De repente, inconfundible, la voz del Che comienza a explicar cómo debe ser un joven comunista.
No es un elemento casual. Dirigentes juveniles proceden a entregar carnés de la UJC a nuevos miembros de esa organización.
En verdad, pareciera que es el mismísimo Che quien los saluda y abraza.


