Camagüey, 30 jun.- En un mundo cada vez más consciente de los efectos del cambio climático y la dependencia de los mercados globales, la agricultura orgánica ha emergido como una alternativa sostenible y responsable. En Camagüey, esta práctica no solo se ha convertido en una herramienta para garantizar la seguridad alimentaria, sino también en un motor de desarrollo local.
La soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas agrícolas y a producir alimentos de forma sana y sostenible. En los trece municipios agramontinos, esta ciencia juega un papel clave al reducir la dependencia de insumos químicos, promover la biodiversidad y permitir a los productores locales mantener el control sobre lo que cultivan y cómo lo hacen.
Numerosos proyectos en Camagüey han demostrado cómo la agricultura orgánica puede ser rentable y eficiente. Desde huertos comunitarios hasta fincas familiares que utilizan métodos ecológicos, los agricultores están logrando cultivos saludables sin sacrificar la producción. Estos esfuerzos no solo benefician a los consumidores, sino también a las economías locales y al medio ambiente.
A pesar de sus ventajas esta labor enfrenta desafíos como la falta de infraestructura generada por el bloqueo económico comercial y financiero, la escasez de información técnica y la resistencia al cambio por parte de algunos productores. Sin embargo, estas barreras representan oportunidades para la educación, la innovación y el apoyo institucional. Con la correcta formación y el acceso a recursos, Camagüey tiene el potencial de liderar en este ámbito.
La agricultura orgánica en el territorio no es solo una tendencia, sino una necesidad para garantizar la soberanía alimentaria del futuro. Al fomentar prácticas sostenibles, se crean comunidades más resilientes, alimentos más saludables y una relación más equilibrada con la naturaleza. (Maykel Torres La Rosa/Radio Cadena Agramonte) (Foto: Tomada de Internet)