Agosto es el tercer mes más riesgoso para Cuba por ciclones tropicales
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Agosto es el tercer mes más riesgoso para Cuba por ciclones tropicales

Agosto marca un punto de inflexión en la temporada ciclónica del Atlántico, con un incremento significativo en la formación de organismos tropicales en comparación con los meses anteriores. Este comportamiento, que incluye al Golfo de México y el mar Caribe, se intensifica especialmente durante la segunda quincena del mes, periodo que junto con los primeros días de septiembre concentra la máxima actividad de la temporada, según explicó el meteorólogo Luis Enrique Ramos Guadalupe.

Para Cuba, el octavo mes del año representa el tercer mayor peligro de impacto directo, solo superado por septiembre y octubre, de acuerdo con el especialista de la Sociedad Meteorológica de Cuba. Datos históricos revelan que entre 1791 y 2022, un total de 19 huracanes han afectado al archipiélago en agosto, lo que equivale al 16 % de los ciclones que golpearon el archipiélago en más de dos siglos.

Ramos Guadalupe recordó dos ejemplos devastadores: el huracán Charley, que en 2004 tocó tierra en la entonces provincia de La Habana con categoría tres y vientos de 180 kilómetros por hora, y el Gustav, de categoría cuatro, que en 2008 azotó la Isla de la Juventud y Pinar del Río. Este último dejó una marca histórica al registrar en Paso Real de San Diego una racha máxima de viento de 340 kilómetros por hora, la más alta documentada oficialmente en Cuba.

Aunque no impactaron directamente el territorio cubano, el meteorólogo también citó a los célebres huracanes Andrew (1992) y Katrina (2005), que devastaron el sur de Florida y Nueva Orleans, respectivamente. Ambos fenómenos, formados en agosto, evidencian la capacidad destructiva de los ciclones que nacen en esta época del año en aguas del Atlántico tropical.

La principal zona de gestación de estos organismos se ubica entre las costas de África y el arco de las Antillas Menores. Desde allí, suelen desplazarse hacia el oeste y oeste-noroeste, lo que provoca que algunos penetren en el mar Caribe oriental y se muevan al sur de Cuba rumbo a Yucatán, mientras otros bordean Puerto Rico, República Dominicana y Las Bahamas, con rumbo al sureste de Estados Unidos, trayectorias que históricamente han afectado indirectamente a la nación antillana.

Sin embargo, el especialista destacó una rareza estadística: en 2022 no se formó ningún ciclón con nombre en la cuenca atlántica durante agosto, un fenómeno que solo había ocurrido en las temporadas de 1941, 1961 y 1997. Una anomalía que, lejos de ser tendencia, refuerza la necesidad de mantener la vigilancia ante un mes que, por naturaleza, es uno de los más activos y peligrosos para la región.

(Con información de ACN)

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