Una operación ejecutada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos concluyó con la detención de 2 100 migrantes en el estado de Nueva York, en un operativo que se extendió durante 30 días hábiles y se desplegó en áreas como Long Island y el valle del Hudson.
El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, confirmó las detenciones y calificó a los migrantes como “lo peor de lo peor”, aludiendo a supuestos vínculos con delitos graves como homicidios, robos, pandillas y agresiones sexuales.
La operación se desarrolló en un contexto de tensión política, dado que Nueva York es reconocido como santuario por el respaldo que reciben los migrantes de autoridades demócratas, entre ellas la gobernadora Kathy Hochul y el alcalde neoyorquino Zohran Mamdani. Mullin cuestionó la falta de cooperación de estas figuras con el ICE.
El funcionario señaló que la escasa colaboración se refleja en la negativa de las autoridades locales a participar en los acuerdos 287(g), que permiten coordinar acciones entre fuerzas federales y locales en casos civiles de inmigración.
“No obstante, como rechazan trabajar con nosotros en el programa 287(g), vamos a enviar a tanta gente como sea posible para restaurar la ley y el orden. El presidente Trump lo ha dejado claro. Él ama Nueva York”, declaró Mullin durante la presentación de resultados.
El secretario adelantó que los operativos se intensificarán y que el Gobierno federal iniciará procesos contra todos los individuos que se encuentren en Estados Unidos “ilegalmente, independientemente de su estatus, y tengan o no condenas penales”.
Mientras tanto, Nueva York mantiene su propia normativa migratoria. En mayo se promulgó la ley “Policías locales, delitos locales”, que limita la participación de las fuerzas policiales en operativos migratorios federales.
“Aquí en Nueva York, necesitamos que la policía local se centre en mantener seguras a nuestras comunidades, no en actuar como agentes de facto del ICE, ni en aplicar leyes migratorias civiles, ni en llevar a cabo la insensible agenda migratoria de la administración Trump”, afirmó la gobernadora Hochul.
