Este 15 de mayo se declaró epidemia por ébola en la República Democrática del Congo (RDC). Pese a la letalidad demostrada, las ayudas no fluyen. ¿Se volverá tema de importancia internacional?
Noticias ONU del 23 de junio de 2026 plantea una cuestión inquietante: el brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) se propaga a velocidad inusitada, incluso para los estándares de África, aquejada sistemáticamente de enfermedades virales agudas. En esta oportunidad, lo provocó la cepa Bundibugyo del virus.
Este continente presenta muchas vulnerabilidades asociadas al subdesarrollo, tema tratado en los discursos públicos, aunque de poca respuesta solidaria, incluso de los entes encargados. En ese sentido, el director de Alertas y Respuesta ante Emergencias Sanitarias de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Abdi Rahman Mahmoud, aseguró que el brote se movía “más rápido que nosotros”.
Hasta la fecha se han reportado 1 048 casos, de ellos 267 muertes, y eso fue en un período de 37 días, triplicando la velocidad si la comparamos con la contingencia sanitaria de 2018-2019. A pesar de los esfuerzos de las autoridades congoleñas, la propagación está dada también en el propio ambiente de desestabilización local y regional.
Así tenemos que la epidemia, de momento, se concentra en primer lugar en la provincia de Ituri, donde viven en situación casi insalubre cerca de 900 000 personas, aglomeradas como consecuencia de los desplazamientos masivos a cuenta de la violencia. Allí, mal tienen agua para asearse, cocinar alimentos de la manera debida y con servicios de salud muy precarios.
Por otra parte, con el correr del tiempo se acrecientan las posibilidades de contagio hacia naciones vecinas, de modo que se hace imprescindible aunar esfuerzos. La Organización Internacional para las Migraciones advierte sobre ello y pide mayor cooperación, y ha propuesto un plan de preparación y respuesta en 11 países, para lo cual ha pedido 55.8 millones de dólares. A la fecha ha recibido más de 20; aún se deben 35 millones.
Consciente del papel clave que debe jugar el Congo en tanto emisor de este brote letal y sin cura de ébola, el presidente de la RDC, Félix Tshisekedi, ha decido viajar pronto a la provincia de Ituri, informó Prensa Latina. Según la fuente periodística, tras concluir la visita del mandatario de Burundi y actual presidente de la Unión Africana, Évariste Ndayishimiye, el jefe de Estado congoleño señaló: “El objetivo del desplazamiento es evaluar la evolución de la epidemia y supervisar las medidas de respuesta sobre el terreno”.

Como dato importante es bueno divulgar el seguimiento del máximo nivel en la reunión con el Grupo de Trabajo Nacional para la Lucha contra el Ébola, lo que permitió revisar la situación epidemiológica y las acciones implementadas. En palabras del mandatario congoleño, se aprecia responsabilidad: “Mi compromiso es total”.
Ciertamente ahora mismo el mundo anda inmerso en tensiones gravísimas; desde Asia Occidental a Eurasia con presiones de los Estados Unidos de todo tipo en su estrategia del Caos Permanente; la muerte sigue señoreando la vida de una humanidad menuda en Gaza, Líbano. Las carreras políticas se cuestionan unas a otras en América Latina y África sigue siendo la Cenicienta de esta gran y caótica familia universal. De lo que se trata es de no virarle la espalda a un asunto de salud potencialmente peligroso para todos. Aquí, la tacañería es crimen.

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