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Por: Luis Miguel Chaviano Yanes*
Te frotas los ojos, los abres, no es una ilusión, es real, te das cuenta de que estás en presencia de un momento histórico y que, una vez más, Lionel Andrés Messi Cuccitinni desafía el tiempo. El argentino llegaba a esta Copa del Mundo con 13 tantos mundialistas y bajo la lupa de sus críticos, que aseguraban que ya no estaba en condiciones para desempeñarse a tan alto nivel, debido a que jugaba en una liga muy poco competitiva (la MLS) y que durante su última temporada había arrastrado un gran número de lesiones.
Con esas expectativas llegaba el capitán de la albiceleste al “Mundial”, donde en el primer partido de la fase de grupos le tocó medirse a Argelia. Unas horas antes, Kylian Mbappé había marcado doblete contra Senegal y había superado a Messi en la tabla de goleadores históricos del certamen con 14 dianas. ¿Qué pasó?, el sudamericano anotó tres tantos, empató a Miroslav Klose como el máximo anotador de los “mundiales” y enmudeció a sus haters.
Luego de esa exhibición, tanto seguidores como críticos del argentino se preguntaban, ¿lo hará de nuevo?, ¿fue simplemente un partido?, ¿cuándo parará? Después de una semana donde se habló de todo por su enorme actuación ante los africanos, Argentina se medía esta vez a Austria, en el partido que podía decidir la clasificación de los suyos a la siguiente ronda. Los europeos serían una prueba más complicada que los argelinos y lo dieron a demostrar desde el primer momento, cuando trataron de dominar el balón y construir posesiones largas. Sin embargo, antes del minuto 10 de partido, Lautaro Martínez era derribado en el área y, luego de una revisión en el VAR, el colegiado pitaba la pena máxima. Era la oportunidad para Messi de convertirse en el mayor goleador de la historia mundialista en solitario y llegar a 4 en este certamen, pero no lanzó un buen penal, y bajo la atenta mirada de todos los presentes, el balón fue fuera de la portería. Durante unos minutos sus detractores se levantaron y quisieron creer que lo de Leo había sido cosa de un partido, claro, durante unos minutos. A dos días de su cumpleaños 39, en el 38’ de partido, luego de una gran jugada de su selección, una gran asistencia de Facundo Medina y una gran dejada de Thiago Almada, Lionel Messi, con una definición marca de la casa, deposita el balón en las redes, convierte su gol número 17 en estas citas y agranda, aún más, su enorme leyenda.
Pasado el tiempo reglamentario, una contra comandada por él mismo, donde el portero rival detiene el disparo de Julián Álvarez y, como cosa del destino, el balón cae en sus pies a pase de Paredes, luego de numerosos amagues y un rebote, el mejor jugador de la historia se lanza al suelo en busca de otro gol, como si se hablara del primero de su carrera, para así, firmar un nuevo doblete. 18 dianas en mundiales en 28 partidos y 5 en este evento, todo eso, con 39 años.
En la época de su esplendor, al argentino se le comparaba con jugadores como Cristiano Ronaldo, incluso, con leyendas ya retiradas: Maradona, Pelé, Ronaldo Nazario y Ronaldinho. Más de 15 años después, cuando ya han surgido otras figuras como Lamine Yamal, Erling Haaland o Kylian Mbappé, Messi también está sentado en esa mesa. La tabla del goleador de esta Copa del Mundo lo refleja, Mbappé (4 tantos) y Haaland (4) se encuentran por detrás de Leo, que ha marcado los 5 goles de Argentina en el torneo. Finalmente, existe una pregunta y una afirmación: ¿Cuándo parará Messi?, eso no lo sabemos, pero ya comprobamos que el tiempo solo pasa para los mortales.

*Estudiante de Periodismo
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