Bohemia

El costo (in)humano de una guerra de expansión

Israel desestima el acuerdo logrado entre los Estados Unidos e Irán. Se niega a comprometerse a una paz en el Líbano. La gente sufre


Las diferencias agudas e irreconciliables entre Israel y el Líbano no son de fecha reciente, ni tan siquiera de tres años atrás: comienzan con el mismo proyecto sionista, pues este se asienta en una filosofía de expansión, inherente a toda construcción colonial, aunque la diferencia de Israel radica en haber puesto sus cimientos fundacionales en la gran mentira de la tierra prometida, dígase Palestina, extensible a buena parte de sus vecinos.

Líbano: otra pieza

El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, dijo en abril de este año que, si el gobierno del país vecino “continúa amparándose en Hezbolá, se desatará un incendio y arrasará todo Líbano”. /dw.com

Frente a esa ferocidad, la resistencia libanesa, en este caso Hezbolá, es “hueso duro de roer”, gracias a su valentía, estrategia de enfrentamiento y solidaridad principalmente con los palestinos desde 2023 como consecuencia del genocidio contra Gaza, episodio cruel en toda la extensión de la palabra y los mapas reconfigurados hechos a los cuales esta organización armada no podía virarle la espalda. 

Cínicamente calculador, típico de los taimados, el primer ministro israelí Benjamin Nethanyahu y todo su ultraderechista gobierno aprovechan cada ocasión para intentar extenderse un poco más, o prueba suerte, por ejemplo, de debilitar la potencia emergente de Irán.

De ahí sus lances contra Teherán, en alianza con los Estados Unidos, “yendo por lana y saliendo trasquilados”, o el tratar de hacerse del sur del Líbano, en aras de ir extendiendo sus límites tal como era la pretensión de los padres fundadores del sionismo.

No es de extrañar así que exista una idea de soberanía colegiada entre los palestinos, iraníes y libaneses (también en cierto modo pueden sumárseles Irak y Yemen), porque les va la vida en ello. Eso explica la intransigencia de Irán a contemplar en el acuerdo de paz y la apertura del estrecho de Ormuz con el cese de los ataques de Israel al Líbano, cosa desestimada desde Tel Aviv.  

En octubre de 2024, Israel penetra en el sur del Líbano. /globaldefense.com.mx

Ladino, además de colonialista, Netanyahu aprovecha la oportunidad para boicotear el entendimiento iraní-estadounidense y de paso probar músculo en Líbano. Según Europa Press, el ministro de Exteriores Gideon Saar ha asegurado que Israel persistirá en las operaciones militares en suelo libanés contra la milicia chií, y el titular de Defensa Israel Katz declaró que su país mantendrá “indefinidamente” su presencia militar en las llamadas zonas de amortiguación en el Líbano, Siria y la Franja de Gaza.

The New York Times, por su parte, al hacer un control de daños de los últimos meses en Asia Occidental, estima que aproximadamente ha habido 3 700 víctimas mortales en Líbano, enorme cantidad de desplazados y un clima generalizado de incertidumbre.

El representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en la nación de los cedros, Marcoluigi Corsi, ha asegurado percibir en los infantes visitados “un agotamiento mental y emocional devastador”, al no haber ningún lugar seguro hacia donde ir. Mientras, alrededor de 660 escuelas se han convertido en refugios, con la consiguiente interrupción de la educación de más de 150 000 niños y adolescentes. Pero nada de eso perturba al genocida de Israel.

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