
La posibilidad de que vuelvan a fluir cargamentos de combustible desde México hacia Cuba abre una nueva expectativa para el régimen en medio de una crisis energética que mantiene a amplias zonas del país sometidas a prolongados apagones y limita la actividad económica nacional.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, confirmó que existen conversaciones para restablecer el suministro de combustible hacia la Isla mediante operaciones comerciales gestionadas por empresas privadas autorizadas, aunque aclaró que los envíos todavía no se han reanudado.
Según explicó la mandataria durante su conferencia de prensa habitual, el mecanismo en estudio no dependería directamente del Gobierno mexicano, sino de compañías con permisos para exportar hidrocarburos al mercado cubano.
La eventual reactivación de estas operaciones llega en un momento especialmente complejo para Cuba. La escasez de combustible continúa afectando la generación eléctrica, el transporte y numerosas actividades productivas, mientras la infraestructura energética del país acumula años de deterioro y falta de inversiones.
Durante los últimos años, México se convirtió en una de las principales fuentes de abastecimiento de petróleo y derivados para el régimen cubano. Sin embargo, los despachos realizados por Petróleos Mexicanos (Pemex) se redujeron significativamente y los últimos envíos conocidos ocurrieron a comienzos de este año.
El posible regreso del combustible mexicano podría representar un alivio temporal para las autoridades cubanas, que enfrentan crecientes dificultades para garantizar el funcionamiento estable del Sistema Eléctrico Nacional. La falta de generación ha provocado interrupciones de servicio que en algunas provincias superan las veinte horas diarias.
Además de los problemas técnicos en las centrales termoeléctricas, Cuba enfrenta limitaciones financieras para adquirir combustible en los mercados internacionales, una situación agravada por la caída de los suministros procedentes de aliados tradicionales.
La crisis energética se ha convertido en uno de los principales desafíos económicos y sociales del país. Los apagones recurrentes afectan la producción industrial, el comercio, los servicios y la vida cotidiana de millones de cubanos.
En este escenario, cualquier incremento en la disponibilidad de combustible adquiere una importancia estratégica para el régimen, que busca reducir los déficits de generación y contener el creciente malestar provocado por los cortes eléctricos.
Mientras continúan las negociaciones, las autoridades mexicanas mantienen su disposición a facilitar operaciones comerciales que permitan restablecer el flujo de combustible hacia Cuba, aunque sin precisar una fecha para el inicio de los nuevos envíos.



