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El vicepresidente de Bolivia, Édman Lara, permanece hoy bajo observación médica en “delicado estado de salud” tras el quebranto sufrido el fin de semana último en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), aseguró una fuente oficial.
Un comunicado de la Vicepresidencia afirma que Lara se descompensó durante la sesión de la ALP la madrugada de este domingo, cuando se debatía el decreto de estado de excepción, que finalmente fue respaldado por más de dos tercios de los legisladores presentes.
Añade el texto que el vicejefe de Estado fue retirado en esas circunstancias del hemiciclo de la ALP para que recibiera atención médica.
Según la Vicepresidencia, pese a su estado de salud, Lara “mantiene plena atención sobre los hechos recientemente conocidos en la República Federativa del Brasil”, donde se interceptó una carga de maderas impregnadas de droga.
Lamenta el comunicado que lo ocurrido en Brasil “afecta la imagen internacional de Bolivia y compromete la confianza de los países vecinos”, tal como ocurrió con un caso similar detectado en Chile.
Reclama del Gobierno el escrito asumir “responsabilidad política ante la comunidad internacional, identificar y procesar a todos los responsables (…)».
El 16 de junio último, el vicemandatario deploró que tuvo que ser la inteligencia de la Policía chilena la que descubrió “un negocio ilícito”, valorado en más de ocho mil 300 millones de dólares, equivalentes a casi el cinco por ciento del producto interno bruto de Bolivia.
“Las sospechas aumentan cuando se conoce que la gerente de la naviera involucrada en este caso es la esposa del viceministro de Comercio Exterior (Rodrigo Arce) y que la gerente ejecutiva de la Administración de Servicios Portuarios sería la pareja del ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo. Es decir, áreas estratégicas de comercio exterior y del control estatal están vinculadas a personas cercanas al poder”, afirmó entonces.
De acuerdo con la autoridad, frente a este y otros escándalos, el Ministerio de Gobierno promovió la idea de que la adhesión al programa Escudo de las Américas, coalición regional de seguridad creada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el retorno a Bolivia de la Agencia Antinarcóticos de ese país (DEA por sus siglas en inglés) serían una solución.
“Sin embargo, los hechos generan todo lo contrario. ¿La presencia de la DEA realmente contribuyó a combatir estas redes o ha coincidido con algunos de los cargamentos de droga más grandes del país?”, preguntó.
Reiteró el vicemandatario que crecen las dudas respecto a una posible protección al narcotráfico desde las más altas esferas del poder, al recordar que la Constitución establece que el ministro de Gobierno debe garantizar la seguridad interna y liderar la lucha contra este mal.
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