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Cuba condenó la complicidad de un grupo de eurodiputados conservadores y de extrema derecha

Parlamento Europeo

La Asamblea Nacional ha favorecido siempre una relación respetuosa y de cooperación con el Parlamento Europeo, así como con los miembros que actúen como genuinos representantes de los ciudadanos europeos.
Foto: Tomada de Prensa Latina

El miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, condenó este viernes, por medio de la red social X, que «fuerzas políticas de derecha en el Parlamento Europeo prefieren sumarse a la mendaz narrativa estadounidense diseñada para justificar el cerco energético, la guerra económica extrema y la amenaza militar del gobierno de EE. UU. contra el pueblo de Cuba».

«No se atreven, siquiera, a invocar la soberanía, jurisdicción e intereses europeos frente a la injerencia y presión de EE. UU. contra sus compañías y ciudadanos», dijo. Y aseveró además, que «esa omisión viola las propias leyes y regulaciones comunitarias y nacionales, en particular el Reglamento (CE) n.º 2271/96 del Consejo, de 22 de noviembre de 1996, que protege contra los efectos de la aplicación extraterritorial de la legislación adoptada por un tercer país y las acciones basadas o derivadas de ella».

El jefe de la Diplomacia cubana afirmó: «No nos sorprende. Hemos visto el silencio y la complicidad de esos mismos grupos frente al genocidio israelí en Gaza. Cuba seguirá apostando por la implementación del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación con la Unión Europea, mecanismo que permite abordar los temas de interés común y las diferencias, sobre bases de igualdad, reciprocidad y respeto mutuo».

De su lado, la Comisión de Relaciones Internacionales de la Asamblea Nacional del Poder Popular, emitió una Declaración donde rechazó «categóricamente la resolución adoptada el 18 de junio por el Parlamento Europeo, a partir del debate realizado en ese órgano el pasado 19 de mayo, sobre la situación en Cuba».

Enfatizó que, «la adopción de este texto constituye un nuevo ejercicio de manipulación política, doble rasero y subordinación a la agenda neofascista y hostil del gobierno de EE. UU. contra nuestra nación».

Asimismo, advirtió en que «el debate que sirvió de base a esta resolución evidenció una fuerte carga ideológica por parte de un grupo de eurodiputados conservadores y de extrema derecha, algunos con vínculos conocidos con políticos anticubanos radicados en territorio estadounidense, cuyo propósito es entorpecer el curso actual de las relaciones entre Cuba y la Unión Europea, basadas en el Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación (ADPC)».

Al respecto, aseguró que «el documento aprobado solicita la suspensión del ADPC ignorando deliberadamente la naturaleza jurídica y política de dicho instrumento, las competencias institucionales dentro de la propia Unión Europea». Destacaron que «no refleja la voluntad mayoritaria de los Estados miembros, en los cuales predomina la apuesta por preservar un diálogo y las relaciones constructivas con Cuba».

Agregaron que, la omisión al «recrudecimiento a niveles sin precedentes del cruel e ilegal bloqueo» impuesto por EE. UU. a la Isla, «evidencia un silencio cómplice y resta toda objetividad al documento».

«De igual manera, la ausencia de un claro rechazo a las amenazas crecientes de agresión militar por parte de Estados Unidos, sin justificación alguna y que atentan contra la paz y estabilidad de nuestra región, refleja una evidente incongruencia con el Derecho Internacional y los preceptos de las Naciones Unidas que definen los valores de la Unión Europea», manifestaron.

La Asamblea Nacional ha favorecido siempre una relación respetuosa y de cooperación con el Parlamento Europeo, así como con los miembros que actúen como genuinos representantes de los ciudadanos europeos, y no bajo intereses egoístas, personales o de otras potencias, explicó.

La declaración, llamó a los eurodiputados a «respetar el Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación entre Cuba y la Unión Europea, el compromiso de sus Estados miembros, así como a escuchar el sentir de amplios sectores de las sociedades europeas que abogan por la paz, la cooperación y el desarrollo en aras del interés mutuo». 

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