Embajador cubano en la ONU culpa al embargo por las penurias de las cubanas mientras Díaz-Canel reconoce errores internos
El embajador cubano ante la ONU volvió a atribuir al embargo las penurias que sufren las mujeres en la isla, si bien horas después el gobernante Miguel Díaz-Canel reconoció trabas, burocracia y reformas postergadas por el propio régimen. La contradicción expone el doble discurso oficial: autocrítica en La Habana y culpa a Washington ante la comunidad internacional.
El embajador cubano ante Naciones Unidas, Ernesto Soberón Guzmán, usó el miércoles el debate abierto del Consejo de Seguridad sobre Mujeres, Paz y Seguridad para atribuir al embargo estadounidense las penurias que enfrentan las mujeres en Cuba, en una intervención que contrasta con las recientes admisiones del presidente Miguel Díaz-Canel.
Soberón afirmó ante el organismo internacional que «las mujeres cubanas hoy sufren las consecuencias de un bloqueo reforzado, a niveles extremos, con un cerco energético y la aplicación de las llamadas sanciones secundarias», y sostuvo que esas medidas han restringido el acceso a medicamentos, tecnologías médicas y equipos hospitalarios.
El diplomático advirtió que más de 32,880 embarazadas enfrentan riesgos adicionales a causa de esas políticas, una cifra que el Ministerio de Salud Pública introdujo en febrero y que el régimen ha repetido en distintos foros internacionales sin validación de organismos independientes.
«El reforzamiento de esta política traslada una carga desproporcionada hacia las mujeres, particularmente en contextos de grandes dificultades energéticas y escasez de recursos básicos», declaró Soberón ante el Consejo de Seguridad.
La intervención, sin embargo, choca de frente con lo que el propio Díaz-Canel reconoció el jueves ante el Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido Comunista: «Hay trabas que no vienen de afuera ni del bloqueo. Hay lentitud, burocracia, normas que frenan al que quiere producir y decisiones que hemos postergado».
Esa autocrítica inusual del mandatario cubano, pronunciada horas después de que su embajador culpara exclusivamente a Washington ante la ONU, expone la contradicción central del discurso oficial: hacia adentro, el régimen reconoce su propia incompetencia; hacia afuera, exporta una narrativa que responsabiliza al embargo de todo.
La crisis sanitaria que padecen las cubanas es real y está documentada. La mortalidad materna casi se duplicó entre 2023 y 2025, cuando pasó de 37,4 a 56,3 por cada 100,000 nacidos vivos, y la tasa de mortalidad infantil nacional cerró 2025 en 9,9 por 1,000 nacidos vivos, un aumento del 148 % desde 2018.
El propio Díaz-Canel reconoció el 5 de junio ante el medio español elDiario.es que más de 100,000 pacientes aguardan en lista de espera quirúrgica, entre ellos más de 12,000 niños, y que cerca del 67% del cuadro básico de medicamentos presenta afectaciones.
Activistas, economistas independientes y las propias declaraciones del presidente señalan que el colapso sanitario responde también a décadas de mala gestión, fuga masiva de personal médico, deterioro de infraestructuras y reformas estructurales postergadas, factores que el régimen omite sistemáticamente cuando habla ante organismos internacionales.
Soberón también aprovechó su turno en el Consejo de Seguridad para denunciar la situación de las mujeres palestinas y reafirmar que Cuba está dispuesta al diálogo, aunque advirtió que «una agresión militar encontrará la enorme resistencia de nuestro pueblo, incluidas las mujeres».
El jefe de Estado cubano admitió que las medidas aprobadas en el Pleno Extraordinario del Partido Comunista el miércoles «no son ideas nuevas, son decisiones que el país discutió y aprobó hace años», y que «el error no estuvo en plantearlas, sino en haberlas postergado».
Preguntas frecuentes sobre la crisis sanitaria en Cuba y el impacto del embargo
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es la postura oficial del régimen cubano sobre el impacto del embargo en la crisis sanitaria?
El régimen cubano culpa al embargo estadounidense de las dificultades en el acceso a medicamentos, tecnologías médicas y equipos hospitalarios, lo que afecta especialmente a mujeres embarazadas y a la mortalidad infantil. Sin embargo, este argumento oficial contrasta con declaraciones internas que también reconocen problemas de gestión y burocracia dentro del país.
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¿Qué contradicciones existen entre el discurso interno y externo del gobierno cubano?
Internamente, Miguel Díaz-Canel ha admitido que hay problemas de gestión y burocracia que no están relacionados con el embargo. Externamente, el régimen sigue culpando al embargo por las dificultades económicas y sanitarias del país, lo que muestra una clara contradicción en el discurso oficial.
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¿Cómo ha afectado la crisis sanitaria a las mujeres embarazadas en Cuba?
Según el régimen cubano, más de 32,880 mujeres embarazadas enfrentan riesgos adicionales debido a las restricciones impuestas por el embargo, que afectan la disponibilidad de medicamentos y la realización de ultrasonidos obstétricos. No obstante, estas cifras no han sido validadas por organismos independientes y también se señalan deficiencias internas en el sistema de salud.
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¿Qué factores internos contribuyen al colapso del sistema de salud cubano?
El colapso del sistema de salud cubano responde a décadas de mala gestión, fuga masiva de personal médico, deterioro de infraestructuras y reformas estructurales postergadas. Estos problemas internos son frecuentemente omitidos por el régimen en sus discursos internacionales.
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¿Cuál es la situación actual de la mortalidad infantil en Cuba?
La tasa de mortalidad infantil en Cuba ha aumentado significativamente, pasando de 4.0 por cada 1,000 nacidos vivos en 2018 a 9.9 en 2025. Este incremento ha sido atribuido al embargo por el régimen, aunque analistas independientes señalan causas internas como el deterioro del sistema de salud y la falta de inversión en infraestructuras.
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