Girón

Cocodrilos cierran Liga Élite con una imagen impropia de ellos

A lo largo de los últimos años, el conjunto de los Cocodrilos de Matanzas acostumbró a su afición a pelear por los primeros puestos de los torneos en los que participó.

En la cuarta edición de la Liga Élite del béisbol cubano, la mística que rodeaba al elenco de la Ciudad de los Puentes pareció desvanecerse y dar paso a una imagen impropia de ellos.

La lid arrancó con un cambio de timonel para la novena; Eduardo Cárdenas debió asumir el puesto que por motivos de salud dejó el veterano Armando Ferrer.

Con el cambio de dirección, en un momento determinado pareció que se mantendría la dinámica ganadora que había impregnado Ferrer en sus muchachos, pero el decursar del tiempo demostró lo contrario.

Un inicio de campeonato a todo tren, superando el mejor arranque histórico de la nave roja y amarilla en la competencia, animó a sus parciales a creer en la clasificación y en la pelea por el título.

Dos grandes rachas de 10 y 8 derrotas consecutivas alejaron a los reptiles de la pugna por la clasificación en la que, contra viento y marea, llegaron con posibilidades hasta el final.

El gran talón de Aquiles para Matanzas en la competencia radicó en su pitcheo, el cual trabajó para una efectividad (PCL) de 7.12 de manera colectiva en una justa donde, de manera general, se lanzó para 6.21.

Al igual que los Cocodrilos, el otro elenco eliminado, Cazadores de Artemisa, mostró un PCL de 7.12, aspecto que por sí solo habla a las claras del bajo nivel del torneo y del predominio de la ofensiva.

Para tener una idea, Industriales, puntero del campeonato, trabajó para 4.61, demostración fidedigna de que en una competición altamente ofensiva un cuerpo de serpentineros eficiente apuntala los resultados.

Otro acápite tan relevante en el béisbol moderno como el WHIP también va en contra de los matanceros, con pésimo promedio de 2.05, solo superados por el otro eliminado con 2.06.

Al staff yumurino fue al que más le batearon con un AVG en contra de 347 producto de 438 inatrapables a razón de 12.88 por cada partido de béisbol.

A estas métricas toca agregarle la salida por contrato de las principales figuras de la novena occidental, los malabares que debió hacer Cárdenas con los refuerzos, situaciones ajenas a lo netamente deportivo y el poco respaldo de la afición.

Al inicio del campeonato muchos expresamos que el otrora antesalista yumurino estaba en una prueba de fuego en la que de salir todo bien podría ser considerado para asumir la responsabilidad en caso de que el profe Ferrer no pudiera continuar.

El alto mando matancero en diferentes partidos de béisbol se mostró conservador e incluso hasta timorato apostando por el excesivo toque de bola y la incapacidad de un cambio que corrigiera la situación.

El aspecto más positivo de la nave roja y amarilla radica en el rendimiento del patrullero Hanyelo Videt líder de los bateadores de la Liga Élite con un promedio de 444 lo que lo transforma en un serio candidato a estar en la preselección para los Centroamericanos.

Con vista a corregir el rumbo y buscar mejores resultados, en próximos torneos toca realizar un análisis profundo de todos los aspectos que salieron mal.

Con un desempeño tan alejado de lo que realmente puede dar el equipo, se hace necesario un recambio generacional, en pos de que no duelan tanto las ausencias de las principales figuras.

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