La gran casa de los trabajadores cubanos se vistió de compromiso para acoger la Conferencia Provincial de La Habana, la última de su tipo en el país, celebrada a solo siete días del 22 Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba.

El evento reunió a 203 delegados, quienes representan la diversidad de sectores laborales capitalinos, los cuales llevaron al centro del debate los planteamientos asociados a la gestión financiera del sindicato, el funcionamiento orgánico, la elección del Comité Nacional y otras demandas de los obreros y colectivos de todo el país. De ellos, 121 estarán presentes en el próximo Congreso Nacional.

Presidió la conferencia Misael Rodríguez Llanes, secretario de la organización en la capital. Le acompañaron en la mesa principal Maridé Fernández López, funcionaria del Comité Central del Partido Comunista de Cuba; Osnay Miguel Colina Rodríguez, presidente de la Comisión Organizadora; Livan Izquierdo Alonso, primer secretario del Partido en La Habana; Yanet Hernández Pérez, gobernadora del territorio, así como otros miembros de la comisión organizadora, funcionarios del Partido, el gobierno y la organización sindical.

En la jornada inicial, Misael Rodríguez fue enfático al afirmar que «los habaneros no somos rehenes del momento» y que la transformación de las realidades depende de los esfuerzos propios. Insistió en que la asamblea de afiliados es el escenario más importante del sindicato y abogó por la capacitación constante de los líderes, porque «si la organización no funciona, no aportaremos al desarrollo económico». Los delegados debatieron entonces cómo mejorar la convocatoria a los trabajadores y señalaron el programa Mi barrio por la Patria como un espacio clave para articular las bases.
El dirigente sindical insistió en que «la asamblea de afiliados fue, es y será el escenario más importante de nuestra organización», y abogó por el constante perfeccionamiento y capacitación de los líderes sindicales.

El funcionamiento orgánico: eje del debate
La unidad y la resiliencia frente al bloqueo fueron los ejes de las intervenciones sectoriales. Con relación al funcionamiento interno, Misael Rodríguez fue tajante: «Si la organización no funciona, no aportaremos al desarrollo económico del país. Funcionar no es más que el ejecutivo esté completo, capacitado y preparado».
Marlenis González Díaz, secretaria del buró sindical de la Refinería Ñico López, declaró que «la unidad es el camino para lograr los objetivos». Explicó que, pese a las sanciones del gobierno estadounidense que dificultan la llegada de materia prima y repuestos, los refineros han sabido «inventarse» y mantener la manipulación a partir de la trasgresión de los productos que pueden aportar.
«Estamos modificando nuestra tecnología para poder trabajar con nuestros propios recursos», afirmó.
Por su parte, Eugenio Pérez, del Hospital William Soler, aportó una visión de fondo: «salvar a la patria es, primero, salvar a sus trabajadores», y alertó sobre la necesidad de combatir la corrupción y los mediadores para que los trabajadores no culpen a las instituciones, y también abordó los problemas sociales que muchas veces no encuentran salida.
También se refirió a los problemas sociales que enfrenta el país, los cuales «a veces no son tratados de la mejor manera porque los trabajadores no ven la salida».

Mirarnos por dentro
En una línea autocrítica, Jorge Gutiérrez Sánchez, secretario del buró extraterritorial de nuevos actores económicos de La Habana, denunció el «decrecimiento en la afiliación» desde el Congreso anterior y exigió mirarse por dentro: «si yo en mi entorno no soy capaz de afiliar, ¿estoy funcionando a la expectativa de mi trabajador?». Insistió en que la credibilidad se construye desde la base, con presencia y funcionamiento real en las asambleas, para que el sindicato realmente aporte a la Revolución.
Sobre el reconocimiento a los innovadores, Luisa Ravelo Delfín, presidenta del comité de Innovadores y Racionalizadores Vicepresidencia de Inversiones ETECSA denunció que, aunque los aportes de la ANIR son reconocidos a nivel de base y nacional, en el sindicato no reciben estímulos, y hay trabajadores con trayectorias intachables que no han recibido las medallas establecidas. Propuso que los secretarios sindicales participen en las asambleas de asociados y que el reconocimiento se haga también en la comunidad, ante las familias, como un estímulo moral fundamental. Enmarcó esta propuesta en los homenajes por el centenario del Che y los 50 años de la ANIR, incluyendo proyectos juveniles y apoyo a niños sin amparo familiar.
Al respecto, Osnay Miguel Colina, presidente de la comisión organizadora respondió respaldando la urgencia de reconocer a los innovadores y combatió las «viejas visiones» que separan a la ANIR de los sindicatos. Subrayó que es responsabilidad de la CTC promover la creación de los aniristas y sumar más personas a la innovación, utilizando el conocimiento para soluciones concretas, porque de lo contrario el discurso se vuelve vacío.
Con los pies en el estribo
Esteban Alfaro héroe de la república puso el foco en los más desprotegidos al preguntarse cómo el movimiento obrero va a atender, desde el sindicato, a los jubilados, a los ancianos y a los vulnerables en cada consejo popular. Pero fue tajante y valiente al sentenciar que, aunque hay que ocuparse de esos problemas, «no vamos a negociar la soberanía y el socialismo, para que no se equivoque nadie ni los de aquí ni los de allá».
En un momento de gran elevación patriótica, lanzó una frase contundente: «no nos pueden bloquear la alegría ni la cultura, eso se llama seguridad nacional», y destacó la importancia de los cursos gratuitos de comercio como parte de esa resistencia. Alfaro reconoció la dureza de los momentos que atraviesa la patria, pero respaldó con firmeza las «medidas necesarias, medidas para salvar la revolución», y llamó a los trabajadores a ser «congregueros» y a actuar con mucha valentía. Subrayó que en estos tiempos hace falta «fortaleza ideológica, unidad, confianza, compromiso y solidaridad», y dejó clara la tarea concreta: el movimiento obrero y los sindicatos tienen que definir, en cada consejo popular, cómo van a atender a los vulnerables, demostrando que la organización no solo debate, sino que actúa junto al pueblo.

El futuro es nuestro
En medio del debate, Misael Rodríguez tomó la palabra para respaldar con fuerza la urgencia de atender a los innovadores y para ampliar el debate hacia la transformación del barrio. Colina anunció que ya se están dando pasos concretos: producto del encuentro con el Presidente de la República se han gestado convenios con el INDER y Cultura para llevar actividades deportivas y culturales a las comunidades, y cada sindicato tendrá un organopónico por comité municipal.
Pero advirtió que «todo no puede ser esfuerzo de deseo» y que hay que poner ciencia, innovación e ideología en el trabajo sindical. Para ello, propuso la creación de un grupo asesor diverso —integrado por secretarios sindicales, investigadores y dirigentes de base— que ayude al secretariado a definir el camino único de la construcción socialista en las condiciones actuales.
Osnay Miguel Colina fue tajante al preguntar: «¿por qué no se puede hacer en los demás colegios lo que algunos ya logran? ¿Por qué no se puede atender a los vulnerables si mi centro está en una comunidad?». Insistió en que Mi barrio por la patria no es un eslogan, sino una hoja de ruta: primero fortalecer el funcionamiento sindical en el centro, luego proyectar la labor hacia la comunidad y, finalmente, atender a quienes están en teletrabajo, reorientados o interruptos, poniendo todo el caudal de conocimiento y oficio al servicio de la gente.
«Hay que ir al combate —dijo—, y combatir es hacer, es transformar. Si decimos que la patria se defiende, es multiplicar todo lo que estamos haciendo». Y remató: «hay que morirse por ustedes, hay que morirse por el pueblo, hay que morirse por Cuba, no hay de otra».
Para el dirigente sindical, la herramienta fundamental sigue siendo la asamblea de afiliados. Sin asamblea general no hay democracia, y sin democracia la dirección se aísla de las masas. Por eso defendió que el plan de la economía debe construirse desde abajo, con participación viva de los trabajadores, y que el sindicato no puede tener miedo: «no nos desviaremos jamás de la construcción socialista si los que estamos aquí garantizamos la credibilidad, la representación real y la negociación colectiva». Cerró su intervención llamando a apoyar la Revolución en todo lo que corresponda a las clases urbanas, y cedió la palabra a la Comisión Electoral para informar los resultados.

Al cierre de la jornada quedó reafirmado el nuevo comité provincial de la CTC con 13 miembros, de los cuales Misael Rodríguez Llanes se erigió como el secretario general de la organización en la provincia.
La conferencia dejó sobre la mesa el compromiso de seguir profundizando en el perfeccionamiento orgánico, la capacitación de los cuadros sindicales y la búsqueda de soluciones creativas ante las carencias materiales, siempre con la mirada puesta en el próximo Congreso de la CTC, donde La Habana llevará las propuestas y experiencias aquí debatidas.



