Señala el mensaje distribuido en esta capital, que el mito de Cohiba comienza mucho antes de la mesa de torcido.
Recalcan que antes de que la vitola adquiera su forma final, antes de que se coloque la anilla, antes de que el Habano alcance su máxima expresión, antes incluso de la misma semilla…está la tierra: única, exigente e irremplazable.
En el caso de Cohiba, ese origen no responde a una geografía amplia, sino precisa. Un lugar de condiciones excepcionales, conocimiento ancestral y selección rigurosa, donde nace lo extraordinario.
Refieren que de la tierra donde se cultiva el considerado mejor tabaco del mundo, específicamente de Vuelta Abajo y, más concretamente, de San Juan y Martínez y San Luis, son territorios estrechamente vinculados a la materia prima de Cohiba, idea tantas veces descrita como la selección de la selección.
Recalca el comunicado que la historia de Cohiba no se cuenta desde la abundancia, sino desde la sabiduría heredada de generación en generación.
Artesanos que manejan con maestría los tiempos, la fermentación, el añejamiento y la ligada, y que con disciplina y cuidado transforman las hojas del mejor tabaco cubano en un Cohiba constituyen esencias.
En el mundo de los Habanos, Vuelta Abajo ocupa, desde el siglo XVI, un lugar que va mucho más allá de la simple geografía. Es un territorio donde suelo, clima y siglos de tradición y conocimiento humano convergen con una precisión excepcional.
Dentro de esta región, San Juan y Martínez y San Luis poseen una resonancia particular en la historia de Cohiba: dos nombres que hablan no solo de origen, sino también de selección.
Y, dentro de las mismas, destacan otras demarcaciones que ocupan un lugar especial en la historia de la marca, como El Corojo, Cuchillas de Baracoa, La Fe o Santa Damiana.
Insisten en que no toda hoja está destinada a la marca; pocas vegas pueden aportar el carácter, la textura y la sofisticación requeridos.
La materia prima que da vida a Cohiba responde a un estándar más estrecho, marcado por la búsqueda de hojas capaces de expresar equilibrio, riqueza aromática y refinamiento con absoluta consistencia.
Es aquí donde la expresión La selección de la selección se vuelve evidente. No se trata simplemente de una marca de prestigio, sino de una forma de comprender Cohiba en sí misma.
Todo Cohiba comienza con la selección de su materia prima: las hojas de tabaco más selectas son elegidas mucho antes de convertirse en símbolo, ritual o leyenda.
Su textura, elasticidad, oleosidad, combustión, aroma y fortaleza no son cualidades aisladas; son signos interpretados por expertos que comprenden cómo cada elemento influirá posteriormente en la vitola terminada.
El proceso de selección es exquisito tanto en lo técnico como en lo intuitivo. Requiere conocimiento ancestral y la sensibilidad necesaria para reconocer cuándo una hoja posee la calidad que se espera de Cohiba.
Las mejores hojas no solo deben ser bellas. Deben ser capaces de alcanzar el equilibrio. Deben tener la estructura necesaria para añejarse, el carácter para contribuir a la ligada y el refinamiento para formar parte de una identidad mítica.
Una vez seleccionadas, las hojas inician un viaje paciente en el tiempo en el que su sabor se refina y su profundidad aromática se enriquece.
La fermentación y el añejamiento no son simplemente etapas de producción; son actos de transformación. Permiten que la hoja pase de su potencial inicial a una expresión controlada.
De ahí que especifican que el refinamiento de Cohiba no nace en un único momento, se construye mediante paciencia, tiempo y conocimiento experto.
Finalmente, los Habanos Cohiba llegan a las manos de los catadores, encargados de verificar que la hoja, el tiempo, la selección y la ligada hayan alcanzado la expresión prevista, relata la corporación sobre su cigarro más emblemático y demandado en el mercado mundial.
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