Como cada 19 de junio, la historia cubana vuelve la mirada hacia una mujer que nunca empuñó armas ni escribió manifiestos, pero cuya huella quedó grabada en la vida del hombre que se convertiría en el Héroe Nacional de Cuba.
Este 2026 se cumplen 119 años de la muerte de Doña Leonor Pérez Cabrera, la madre de José Martí, fallecida en La Habana el 19 de junio de 1907.
Las evocaciones suelen detenerse en Martí, pero detrás del político, periodista, poeta y revolucionario estuvo siempre aquella mujer nacida en Santa Cruz de Tenerife el 17 de diciembre de 1828, que emigró siendo joven a Cuba y formó una familia numerosa en una isla que ya comenzaba a debatirse entre el coloniaje y los sueños de libertad.
Su vida estuvo marcada por las preocupaciones de madre: la prisión de su hijo adolescente, los largos años de exilio y una separación que solo podían acortar las cartas.
Muchas de esas misivas han llegado hasta nuestros días y permiten descubrir a un Martí hijo que pide perdón por las ausencias, que intenta aliviar las angustias maternas y que jamás deja de llamarla con ternura.
Para los investigadores, esa correspondencia constituye uno de los testimonios más conmovedores de la vida privada del Apóstol.
Cuando Doña Leonor murió, hacía doce años que Martí había caído en Dos Ríos. Viuda, con problemas de visión y limitaciones económicas, sobrevivió al hijo que había consagrado su vida a la independencia de Cuba.
Más de un siglo después, su nombre continúa asociado no solo a la figura de su hijo José Martí, sino también al sacrificio silencioso de tantas mujeres cuya historia quedó entrelazada a la construcción de la nación cubana.