Gobierno cubano cambia la empresa estatal socialista por sociedad mercantil por acciones o participaciones
Cuba aprueba convertir la empresa estatal socialista en sociedad mercantil por acciones, en el mayor paquete de reformas económicas desde el período especial.
La Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) de Cuba celebró este jueves su Tercera Sesión Extraordinaria para debatir y aprobar un paquete de 176 propuestas de transformaciones económicas y sociales, entre las que destaca el cambio de la figura jurídica de la empresa estatal socialista hacia la de sociedad mercantil por acciones o participaciones, según informó el oficialista Granma.
La sesión, celebrada en el Palacio de Convenciones de La Habana, contó con la participación telemática del general Raúl Castro y la presencia física del gobernante Miguel Díaz-Canel.
Fue el primer ministro Manuel Marrero Cruz quien presentó ante los diputados las transformaciones, agrupadas en 23 ejes fundamentales y surgidas de 390 propuestas recibidas, de las cuales se aceptó el 66,7%; el Buró Político incorporó además 69 recomendaciones adicionales.
Marrero Cruz describió el momento como «el contexto más complejo que enfrenta el país desde el período especial», atribuyendo la crisis a sanciones de Estados Unidos y a errores propios del modelo, aunque sin reconocer la responsabilidad estructural de más de seis décadas de gestión centralizada.
El cambio de la empresa estatal socialista a sociedad mercantil por acciones o participaciones es la medida de mayor calado del Eje 1, dedicado al modelo de gestión de los actores económicos.
El documento presentado establece que «en lo adelante lo que se apruebe al resto de los actores se aplicará a la empresa estatal socialista».
Entre las medidas complementarias de ese eje figuran: ampliar las facultades del sistema empresarial para que opere en igualdad de condiciones con otros actores económicos; descentralizar la aprobación de precios mayoristas y minoristas; eliminar la escala salarial estatal y fijar un salario mínimo negociado con los trabajadores; y suprimir los subsidios del Estado a las empresas.
También se faculta a las Organizaciones Superiores de Dirección Empresarial (OSDE) para crear empresas y mipymes estatales, y a los gobiernos provinciales y municipales para crear, fusionar o liquidar empresas estatales locales.
El paquete aprobado va más allá del sector empresarial estatal. Entre las reformas adicionales se encuentran la autorización de banca privada por primera vez en décadas, la apertura a la inversión de cubanos residentes en el exterior, la eliminación de topes generales de precios y la reducción del aparato ministerial de 27 a entre 20 y 21 ministerios.
El régimen buscó respaldo ideológico para las medidas citando palabras de Fidel Castro de 1993: «La vida, la realidad, la dramática situación que está viviendo el mundo nos obliga a hacer lo que de otra forma no habríamos hecho nunca si hubiésemos tenido capital y si hubiésemos tenido tecnología para hacerlo».
Marrero Cruz insistió en que las reformas no representan una renuncia al socialismo: «Estas acciones no constituyen una claudicación, sino la adecuación soberana de los instrumentos del desarrollo a las circunstancias concretas del país».
El proceso que desembocó en esta sesión fue acelerado. El 12 de junio Díaz-Canel anunció públicamente las reformas económicas, el 17 de junio el Pleno del Comité Central del PCC les otorgó respaldo político, y este jueves la ANPP las aprobó formalmente en tiempo récord.
El cambio estructural se produce cuando Cuba contaba, según datos de 2023, con 2,422 empresas estatales, más de 5,000 cooperativas y 270 sociedades mercantiles de capital cien por ciento cubano, un ecosistema que el régimen busca ahora reorganizar bajo figuras jurídicas de corte mercantil sin abandonar, al menos en el discurso oficial, el control del Estado sobre la economía.
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