
Foto: Tomadas del perfil de Facebook de Cupaynicú
Manzanillo, Granma.-El monitoreo de biodiversidad en los ecosistemas de manglar del sitio de intervención de «Mi Costa», en Manzanillo, se desarrolla con la participación de un equipo multidisciplinario integrado por el Jardín Botánico Cupaynicú, la Empresa Flora y Fauna de Manzanillo, el Servicio Estatal Forestal y el Citma Granma.
El objetivo, señalan en la red social de Facebook, Maritza García y Armando Rodríguez Batista, es evaluar el estado de salud del manglar a partir de indicadores definidos para la cobertura y densidad del bosque, así como para la cantidad y número de individuos de aves, reptiles y otros grupos faunísticos.

La expedición inició por el área de La Demajagua, uno de los puntos clave donde se concentran las acciones de rehabilitación del proyecto de Resiliencia al Cambio Climático en la Zona Costera de Cuba, conocido como «Mi Costa» en el municipio.
Este monitoreo forma parte del accionar de «Mi Costa», una iniciativa de resiliencia climática que abarca 24 municipios de siete provincias de la costa sur de Cuba, incluidos Río Cauto, Yara y Manzanillo, en Granma, con una extensión de intervención de aproximadamente 1 300 kilómetros de litoral.
Financiado por el Fondo Verde del Clima y el Gobierno de Cuba , «Mi Costa» se propone restaurar unas 11 000 hectáreas de mangle, 3 000 de bosques de ciénaga, 9 000 de pastos marinos y 134 kilómetros de arrecifes coralinos.
En Manzanillo, las acciones ya han beneficiado alrededor de 400 hectáreas de humedal costero, y el vivero forestal tecnificado El Congo, en la comunidad de San Francisco, asegura las posturas necesarias para la reforestación.

Los indicadores de cobertura y densidad del manglar que se miden en esta expedición tienen un valor científico concreto: la cobertura del dosel y la densidad de árboles por unidad de área son parámetros estructurales que reflejan la integridad del bosque y su capacidad para cumplir funciones de protección costera y soporte de biodiversidad. De igual modo, el registro de aves y reptiles aporta información sobre la respuesta faunística a las acciones de restauración.
Los reptiles, en particular, son considerados buenos indicadores de la salud ecosistémica por su sensibilidad a los cambios locales y la fragmentación del hábitat.
Los recorridos periodísticos por los cayos manzanilleros han constatado la recuperación de manglares, aves y reptiles como la iguana, lo que sugiere que las intervenciones comienzan a mostrar resultados medibles en la estructura y funcionalidad del ecosistema.
A ello se suma el componente de capacitación y participación comunitaria, que ha formado a más de 24 000 personas en Manzanillo en temas de cambio climático, humedales costeros y resiliencia.
La combinación de monitoreo científico, restauración ecológica y educación ambiental consolida una intervención integral que trasciende la siembra de mangle y apunta a la recuperación de las barreras naturales que protegen a las comunidades costeras del ascenso del nivel del mar y de los eventos hidrometeorológicos extremos.


