
Foto: La Nación
A muchos aficionados aún les costaba entender que jamás volverían a ver, en un partido de la selección argentina, el apellido Messi en el dorsal diez.
Entonces Cristiano Ronaldo, dos meses y unos pocos días después, comunicó la decisión de cerrar su historia con el combinado portugués. El número siete sacudió el mundo deportivo con la información difundida este jueves.
El tiempo, traducido en 41 años, sin duda influyó en el paso fuera del camino asumido por el legendario delantero, pero la erosión de sus vínculos con el director del plantel lusitano, Jorge Jesus, que llevó a cr7 a abandonar la concentración durante la reciente ventana de la Liga de Naciones Europea, apresuró la siempre difícil determinación.
Lamentablemente, para un astro como él, la despedida de los partidos en representación del país ibérico ocurrió por la puerta de atrás, todo lo contrario al idílico adiós de Lionel, quien estuvo a punto de concluir su trayectoria albiceleste con el segundo título mundial consecutivo.
Muchos soñaban ver a Cristiano alzar esa copa en Estados Unidos, pero la vida, tan escasas veces parecida a las historias de hadas, reservó otro final.
Sin embargo, recordemos a estas horas su aporte, muy joven, a uno de los mejores resultados de su nación en las lides planetarias, el cuarto lugar en Alemania-2006, lo más destacado tras el bronce en Inglaterra, justo cuatro décadas antes.
También participó en dos finales de Eurocopas, aunque en una terminó con el llanto desconsolado de la derrota en casa frente a Grecia en 2004 y en la otra, aunque sonrió gracias al golazo de Éder en tiempo extra ante Francia, en tierra de galos, lo hizo desde una camilla hospitalaria, debido a una fuerte entrada provocada por Dimitri Payet.
En ese último torneo, celebrado en 2016, resultó clave, especialmente para lograr un agónico empate a tres contra Hungría en la fase de grupos, que les permitió avanzar entre los terceros puestos más aventajados. En ese desafío marcó dos dianas y asistió a Nani para la otra.
Los lusos, igualmente, conquistaron la Liga de Naciones en 2019 y 2025, con un aporte invaluable de su mega estrella, pero en el fondo poco le sabrán esos logros al «Comandante» sin el más codiciado de todos.
«A lo largo de estos años, aprendí cosas muy simples. Los goles pasan, las copas se quedan en los museos, los récords terminan batiéndose, pero hay algo que el tiempo nunca puede borrar: el lugar que ocupamos en el corazón de personas.
«Gracias por estos 23 años. Gracias por creer en mí. Gracias por permitirme vivir un sueño que empezó cuando yo era apenas un niño, en el bosque, corriendo detrás de una pelota. La camiseta siete se queda. El orgullo de haberla vestido será mío para siempre», expresó en fragmentos de su carta de despedida.
Ya llegó el día que lucía imposible: Messi y Cristiano ya no volverán a jugar para Argentina y Portugal. Pronto también culminarán sus carreras a nivel de clubes y los testigos de ellas deberemos agradecer por coincidir en la misma era: parece que ninguna época la podrá superar.


