El cantor ausente (+Audio)
5 de Septiembre Ciencia Portada

El cantor ausente (+Audio)

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“El ruiseñor no habita en el centro de la isla. Nos referimos a las montañas del Escambray, donde existen, aparentemente, las condiciones apropiadas para su existencia: montañas altas con bosques cerrados”, declara Florentino García M. en el Tomo I de Las aves de Cuba. Especies endémicas, publicado hace 46 años. En el presente sigue sin reportarse aquí ese pajarillo modesto pero de espectacular canto que compite con el sinsonte (Mimus poliglottos) y la fermina (Ferminia cerverai), otros dos respetables “concertistas” de la avifauna cubana.

Considerada una especie endémica regional por hallarse abundante en occidente (Cordillera de Guaniguanico) y la zona oriental del archipiélago (Sierra Maestra, Montañas de Nipe-Sagua-Baracoa), las primeras descripciones del ruiseñor cubano (Myadestes elisabeth) se remontan al siglo XIX, efectuadas por el ornitólogo español Juan Lembeye en 1850. Pero no fue el único prendado por su melodía, otro incansable investigador, el alemán J.C. Gundlach relataba que “es muy diferente al de otros pájaros cubanos, y en nada se parece al del ruiseñor europeo (…) Su canto parece más a las notas de una cajita de música, o al sonido agradable que produce la fricción de un dedo mojado que se pasa sobre los bordes de un vaso de cristal”.

 

Contrapuesto al suigéneris trinar, la avecilla de apenas 19 centímetros de largo nos regala una austera coloración pardo-olivácea en el dorso y un matiz blanco grisáceo en el vientre, que va desde la garganta hasta la base de la cola. Unas patas amarillas y un anillo ocular blanco es su carta de presentación visual más destacable, rasgos que son afines a ambos sexos, diferenciables solo en la talla y el peso, entre 28 y 34 gramos los machos, mientras que las hembras oscilan entre 30 y 32. Para variar, este pajarillo no anida en los árboles sino que prefiere las hendiduras de las rocas, depresiones en laderas montañosas donde abunde la roca caliza.

Evaluado en la categoría de Vulnerable, se localiza hoy en las regiones occidental y oriental de Cuba. / Tomada de ebird.org
Evaluado en la categoría de Vulnerable, se localiza hoy en las regiones occidental y oriental de Cuba. / Tomada de ebird.org

Es una incógnita para la comunidad de ornitólogos si habitó en otros tiempos en las montañas del Macizo de Guamuhaya, o desapareció como sucedió con el caso de la subespecie Myadestes elisabeth retrusus, localizada en Isla de Pinos (Isla de la Juventud), pero que desde 1905 no se ha vuelto a ver por aquellos lares, considerándose extinta allí al día de hoy.
Siguiendo otras pistas del ave, las últimas pesquisas son esperanzadoras, las cuales remiten al año 2011 cuando fue detectada una población pequeña para la provincia de Mayabeque dentro del Paisaje Natural Protegido Escaleras de Jaruco, y 12 años más tarde, en 2023, se obtuvieron los primeros reportes para la provincia de La Habana, en el Abra del río Cojímar y el Abra del río Bacuranao. Los autores del trabajo investigativo, Samuel H. Borroto y Samuel H. Valencia, aseguran en los resultados que, “Al tratarse de aves tan esquivas, que habitan en regiones montañosas con bosques con escasa o nula perturbación, no se esperaría encontrar ejemplares en zonas dentro de las ciudades o en las inmediaciones de estas, de ahí lo peculiar de estos hallazgos”.

Así pues, bastará solo con afinar nuestros oídos mientras desandamos los pueblitos y alturas del Macizo de Guamuhaya próximamente. Quizás sea usted el afortunado que escuchó por primera vez al ruiseñor en una cadena montañosa que recién obtuvo la categoría de Geoparque y se enorgullece de atesorar paisajes naturales en el ranking de los más bellos de Cuba.

 

*El audio fue realizado en su hábitat natural.

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