Unos 16 niños guantanameros, candidatos al Programa Nacional de Implante Coclear, siguen sin poder ser implantados debido al bloqueo de Estados Unidos, que también priva a la enseñanza especial de la adquisición de equipos auditivos, repuestos, materiales en braille, audífonos, sillas de ruedas, medios de transporte y recursos básicos para las escuelas especiales.
La doctora en Ciencias Hilda Molina Hinojosa, jefa del departamento de Enseñanza Especial de la dirección general de Educación en Guantánamo, denunció que el cerco económico no solo limita recursos, sino que también golpea la inclusión, la igualdad de oportunidades y el futuro de los más vulnerables.
La enseñanza especial, dijo, requiere de medios específicos para atender a educandos con necesidades educativas especiales, con o sin discapacidad, y aunque los maestros confeccionan materiales didácticos y buscan estrategias para sostener el aprendizaje, las carencias limitan el desarrollo y las potencialidades de los estudiantes, afirmó.
También se refirió a las necesidades de las primeras infancias con trastorno del espectro autista, que utilizan juguetes y juegos didácticos y de roles; a la rehabilitación del lenguaje; y a los proyectos de preparación laboral de estudiantes con discapacidad intelectual, que necesitan implementos agrícolas, de regadío y limpieza, así como medios para la peluquería y otras especialidades.
Ejemplificó que una máquina braille cuesta 15 mil dólares en el mercado internacional, mientras que el papel alcanza cinco dólares la hoja y un estudiante puede gastar más de doce hojas diarias, según el nivel educativo.
Estos equipos, precisó, son imposibles de comprar por Cuba al ser comercializados por Estados Unidos, o tener algún componente estadounidense, y los países que los producen tampoco pueden comercializarlos con la isla por las sanciones económicas.
Más de 15,3 millones de dólares en daños sufre la Enseñanza Especial en Cuba a causa del bloqueo económico y comercial de los Estados Unidos.