La Habana, 30 oct (EFE).- Un joven con una máscara del Joker, una muchacha con un velo de monja y tacones exuberantes llegaron a El Proyecto, uno de los espacios culturales más populares de La Habana que este viernes celebró Halloween, aunque la ciudad permanezca sumida en un apagón de 30 horas.
No hay corriente en la esquina de 11 y 14 en El Vedado, donde está ubicada esta casona antigua convertida en el refugio de la velada en La Habana que se vive diferente: escasean las telas y el calor aprieta.
La decoración es singular: una sábana con pinturas rojas simula un fantasma en la entrada y en sus paredes cuelgan pinturas sencillas en tonos rojizos y naranja, alegórica a la festividad otoñal.
Las telarañas de utilería y la escenografía gótica compiten con el racionamiento eléctrico, mientras una maquillista -con una lámpara de mesa- regala a los jóvenes en su rostro un momento de cercanía con su personaje favorito.
«Halloween no se puede pasar por alto» ni en Cuba

En Cuba, Halloween no es una tradición cultural arraigada y la fecha no contempla costumbres típicas como el «truco o trato», aunque en los últimos años ha ganado terreno entre los jóvenes tras la mayor expansión de las redes sociales y el marketing de emprendimientos privados que organizan las fiestas temáticas.
Sin embargo, cada vez más se ve en los días previos a la noche de Halloween, celebrada cada 31 de octubre, decoraciones generalizadas en las calles o viviendas, aunque desde el oficialismo se han generado críticas hacia la festividad estadounidense.
Para Marcos Dulzaides, un habanero de 22 años que encontró en su profesión de fisioterapeuta el disfraz perfecto (médico) para la fiesta en El Proyecto, «celebrar este tipo de eventos» no «es común», pero reconoce que en los últimos años se «ha hecho muy popular» entre su generación.
En Cuba, «increíblemente, a pesar del calor, a pesar de la falta de recursos, a pesar de la falta de posibilidades a la hora de disfrazarse, siempre se hace muy factible compartir en ese tipo de fiestas», aseveró a EFE.
«Halloween no se puede pasar por alto», remarca este habanero y afirma que «últimamente llama mucho la atención y gusta al cubano».
“Un espacio de resistencia” y un “Halloween eterno”
Aunque El Proyecto surgió hace un año con el deseo de «desconectar de la realidad» de la isla, según relató a EFE su administradora, Érica Martínez, la fecha acentúa la esencia de confluencias de estilos y pensamientos entre los jóvenes; y a menudo asisten «personas que ya tienen su espacio de Halloween eterno».
Martínez remarca que, pese a los esfuerzos, mantenerlo funcionando «es súper difícil» pues cuando no los «acompaña ni una hora de electricidad» al día, funcionan con un inversor de energía y recortando luces para no apagar el proyector para las películas, ni suspender los conciertos de grupos noveles.
Unos 20 jóvenes habaneros trabajan en El Proyecto, que también ofrece otros espacios como juego de billar o ping pong y lectura de libros en los que confluyen centenares de adolescentes, adultos y niños durante las jornadas de filmes infantiles.
Sobre el futuro de este espacio autogestionado que nació en el portal de una vivienda como una proyección cinematográfica doméstica entre veinte amigos, Martínez señaló que «debería seguir, porque la idea es mantenerlo como un espacio de resistencia».
Claudia Dupeirón

