Escritor holguinero se queja de comercios que esconden productos básicos como el jabón para luego venderlos más caro

El escritor y cronista holguinero José Poveda Cruz denunció este viernes en Facebook que algunos comerciantes privados esconden productos básicos, como el jabón, para esperar a que aumente la demanda y venderlos después a precios más elevados.
En su crónica «Modus operandi», Poveda cuenta que recorrió varios establecimientos de la conocida como Ciudad de los Parques en busca de artículos esenciales y encontró que el jabón, tanto de baño como de lavar, había desaparecido de los mostradores.

En dos comercios, las dependientas le respondieron que el producto «ya lo guardaron». El escritor cuestionó esa explicación y sostuvo que, en realidad, lo habían escondido, probablemente a la espera de que subiera el precio.
El cronista describió el mecanismo como una práctica especulativa que se repite con distintos artículos. «Primero desaparece el producto, después aparece la necesidad, luego crece la angustia y finalmente alguien descubre que puede venderlo mucho más caro», escribió.
También recordó que el mismo patrón se ha observado con el aceite y otros productos que desaparecen del mercado y regresan cuando los consumidores están dispuestos a pagar más.

Después de caminar media ciudad, Poveda consiguió una pastilla de jabón de lavar de 150 gramos por 700 pesos cubanos. La experiencia le sirvió para acuñar una expresión con la que definió el comportamiento que critica, el «capitalismo de confituras», un sistema «rapaz, voraz, desalmado» en el que, según escribió, el prójimo se convierte en una oportunidad de negocio.
La crónica también recoge otras distorsiones comerciales. El autor encontró sacos de carbón cuyo contenido se dividía en pequeñas bolsitas para venderlo por separado y obtener más dinero, mientras el azúcar importado se comercializaba a unos 1,200 pesos el kilogramo.
Los comentarios a la publicación ampliaron el panorama con testimonios de consumidores de otras zonas. Una lectora afirmó que en su localidad el azúcar alcanzaba los 1,500 pesos el kilogramo, el detergente de 500 gramos costaba 1,100 pesos, la leche llegaba a 5,000 pesos el kilogramo y el café había desaparecido por completo.
Otra persona aseguró que un jabón de baño había subido 200 pesos en apenas dos días, mientras otro lector dijo haberlos encontrado a 550 pesos en su barrio.
Varios usuarios también cuestionaron la ausencia de controles estatales sobre estas prácticas. «El estado ya no se mete en estas cosas, no controla, no toma medidas», escribió uno de ellos. Otro preguntó cuándo las instituciones encargadas de proteger a los consumidores comenzarían a cumplir sus funciones.
Poveda cerró su relato con una referencia a los años de la década de 1990, cuando aprendió a bañarse con ceniza ante la escasez de productos de higiene. «Uno desarrolla ciertas habilidades. Pura supervivencia», escribió.
Las quejas aparecen en un contexto de encarecimiento sostenido de los productos básicos. La inflación acumulada en Cuba alcanzó 24,85 % durante los primeros nueve meses de 2026, mientras los alimentos explicaron 73,39 % de la variación mensual del índice de precios, según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información.
En algunos de los nuevos mercados de barrio de la provincia de Holguín y de otras provincias, la libra de pollo se comercializaba recientemente a 900 pesos y el cartón de huevos superaba los 3,500 pesos, un monto superior al salario mínimo mensual de 3,210 pesos.
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