Guillermo Carmona: la literatura es el periodismo sin prisas
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Guillermo Carmona: la literatura es el periodismo sin prisas

Guillermo mientras recibía el Premio Juan Gualberto Gómez por la obra del año 2021. foto: Ricardo López Hevia
Roberto Pérez Betancourt JM entregó   Miguel Diaz-Canel Presidente de Cuba. Guillermo Carmona

Guillermo mientras recibía el Premio Juan Gualberto Gómez por la obra del año 2021.
Foto: Ricardo López Hevia

Subo la escalera de casa de Guillermo y me recibe la jauría, a ladridos. A Toby y a Copito se suma un nuevo integrante, un perro blanco pequeño y asustadizo que rescató de la calle.

Echo en falta a Carpentier acostado sobre la mesa, con las patas estiradas y la mirada acusatoria de alguien a quien le han perturbado el sueño. El gato naranja en cuestión falleció hace un par de años. Antes de él hubo otros Carpentier, según cuenta el Guille; el nombre ha pasado de un felino a otro como una especie de herencia.

Carmona enciende la llama del gas y pone a colar el café. Enciende un cigarro, abre la puerta del balcón para que corra el aire y se sienta en el sofá. Nos ponemos al día, pregunta por La Habana, le pregunto por Matanzas.

Mientras revuelve el azúcar con una cuchara y prepara las tazas, aprovecho para curiosear en su biblioteca. Allí me reciben Raymond Chandler, Cortázar, García Márquez. En una esquina está su libro, su primera criatura, Gente sin Swing, con una mujer luciendo sus piernas sobre el fondo rojo de la tapa.

Guille me cuenta que no ha escrito más literatura porque se ha concentrado en el periodismo. Quiere armar un libro de crónicas, un recopilatorio de esos textos tan suyos que escribe cada domingo para el periódico Girón.

 A los libros se suman premios y reconocimientos. También puede aparecer alguna que otra foto.

Una de las instantáneas muestra a un grupo de escritores, con más pelo en la cabeza y menos libras que en el presente. Están sentados alrededor de una mesa en el Patio Colonial, la sede de la Asociación Hermanos Saíz en Matanzas. 

Aquellas fueron las primeras peñas literarias de Los Grafómanos en 2017, cuando el Guille y Nathaly Hernández Chávez armaron el taller que luego se convertiría en un oasis para jóvenes escritores y periodistas, y que formaría un sentimiento genuino de generación, de movimiento artístico.

Carmona sirve el café, prende otro cigarro y comenzamos la entrevista, en términos formales. Intentamos comenzar por el principio, con un Guillermo friki, con zapatillas vans y manillas de cuero, aprendiendo

a escribir en el taller de la escritora Yanira Marimón, con su carné recién impreso de miembro de la ahs en la billetera y muchos sueños por cumplir. Pero en cuestión de minutos terminamos en la cobertura del incidente en la base de Supertanqueros de Matanzas, uno de los trabajos de los que más se enorgullece.

Le cuento que compartí con estudiantes de la Facultad de Comunicación, y que me mencionaron su nombre. Algunos incluso lo consideran una especie de maestro. Lo cierto es que el Guille, desde las limitaciones de un medio provincial, ha influenciado a toda una generación de periodistas con su estilo particular de escribir.

Los textos de Carmona mezclan el rigor periodístico con la narración literaria y el resultado son historias que se leen con gusto y que, por lo general, provocan una reacción en sus lectores; del tipo que sea, pero nadie queda indiferente. Él es consciente de que no inventó nada nuevo, pero el mérito está en sostener ese proceso creativo durante años.

Por último, me habla de Pueblo Nuevo, un proyecto cooperativo de periodismo narrativo, literatura y fotografía de cuya creación participó; al que ha sumado a un buen número de periodistas jóvenes, y no tanto, de todo el país, y que ya cumple su primer año de vida.

El periodista Mario Ernesto Almeida me comentó una vez que Guillermo Carmona es de esas personas que hacen falta en estos tiempos, porque son de las que se dejan la vida en unir a la gente y en crear proyectos comunes para sumar.

Aprovecho y le pido un buen título para su propia entrevista, como en los viejos tiempos en la redacción de Girón, cuando le asignamos, unánimemente, la plaza honorífica de «titulista». Él me aclara que si la escribo en un formato de preguntas y respuestas sería una ofensa descomunal; exige que, al menos, me ponga creativo con el estilo o el manejo de los tiempos.

Al final le doy el pie forzado con una pregunta sencilla: ¿Cómo logra esa relación tan natural entre periodismo y literatura? Responde que la literatura es el periodismo sin prisas, que ambos se complementan porque tienen una capacidad increíble de enriquecerse entre sí, que encasillar a un texto por una cuestión de estilo o rigor profesional es ignorar la esencia de los mismos.

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