Perforar un pozo en Las Tunas cuesta 20 mil pesos por metro y ni siquiera garantiza encontrar agua

Perforar un pozo artesano en Las Tunas cuesta alrededor de 20,000 pesos cubanos por metro, mientras unas 5,000 excavaciones de este tipo se han construido en la provincia ante las dificultades del servicio de abastecimiento de agua.
La magnitud del gasto queda reflejada en el caso de un vecino que lleva 13 metros de perforación sin encontrar agua. Cada nuevo tramo aumenta el desembolso familiar sin garantizar que finalmente pueda acceder al recurso, relató este viernes el periódico provincial 26.
La práctica se ha extendido en los últimos años. Según fuentes consultadas por el medio de prensa, la provincia cuenta con alrededor de 5,000 pozos artesanos, una cifra que continúa en ascenso ante las dificultades del sistema de abastecimiento.
El subdelegado de Recursos Hidráulicos, Erichel Martínez Betancourt, recordó que desde 2017 la Ley 124 de las Aguas Terrestres permite excavar pozos para uso doméstico sin solicitar autorización previa. «No se requiere autorización para la extracción de agua subterránea con fines domésticos, o para el abastecimiento animal con fines de autoconsumo racional», explicó.
Sin embargo, el asesoramiento técnico de Recursos Hidráulicos depende de que los interesados lo soliciten. Además, los laboratorios de esa entidad no están concebidos para analizar la calidad del agua de los pozos particulares.
A los problemas económicos y técnicos se suma el riesgo de contaminación. La subdelegada de Ordenamiento Territorial y Urbanismo, Tania Vázquez Góngora, advirtió que las normas cubanas establecen una separación mínima de 15 metros entre los pozos y cualquier fosa o letrina sanitaria, una distancia difícil de garantizar en las zonas urbanas.
«Muchas de las personas que construyen pozos sin asesoramiento no se dan cuenta de que en una manzana existen varias parcelas y viviendas; y cada una de ellas tiene una solución para los residuales», señaló.
Las dimensiones de los terrenos agravan el problema. En Las Tunas, las parcelas tienen entre 150 y 200 metros cuadrados de superficie, con fondos de apenas 15 a 20 metros, lo que deja poco margen para cumplir la distancia sanitaria exigida.
El Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología tampoco dispone de todos los recursos necesarios para evaluar el agua. La escasez de reactivos limita los análisis a pruebas físico-químicas y a una parte del examen bacteriológico.
Su directora, Yumara Acosta García, reconoció las dificultades para atender el aumento de solicitudes. «Estamos reordenando la recepción de las muestras ante el incremento de los pozos en el territorio, fundamentalmente la ciudad de Las Tunas», afirmó.
En mayo, el Gobierno Provincial aseguró estar “preocupado” por la perforación descontrolada de pozos ante la crisis hídrica que golpea a la población.
«Salud debe revisar cuán potables son esas aguas. ¿Qué criterios de medida hay para la realización de estos pozos? Debe existir un estudio para el agua, no se pueden mezclar con las aguas residuales», advirtió en ese momento Osbel Lorenzo Rodríguez, primer secretario del Partido Comunista en el oriental territorio.
Según datos oficiales, el acueducto provincial bombea apenas entre 420 y 430 litros por segundo, frente a los 600 o 700 litros necesarios para garantizar ciclos de distribución cada tres días.
En marzo, el deterioro del abastecimiento también impulsó un mercado informal de pipas de agua, con precios de hasta 7,000 pesos por viaje.
En Matanzas, la proliferación de excavaciones improvisadas ha estado vinculada con brotes de hepatitis A. En mayo, por ejemplo, se confirmaron 18 casos activos en el barrio Versalles.
A inicios de octubre, autoridades reconocieron que unos 2,7 millones de cubanos tenía dificultades con el suministro de agua potable en sus hogares. Mientras el sistema público no garantiza el suministro, cada vez más familias deben buscar soluciones particulares y asumir sus costos y riesgos.
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