Emergencia renal
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Emergencia renal




31hemJesús Oliveros: “estamos orgullosos de nuestro sistema de salud, agradecidos por la emergente atención”.Jesús Oliveros Mendoza es uno de los 42 pacientes con insuficiencia renal crónica (ERC) estadío cinco, cuya existencia entró en zona de peligro por la paralización, hace una semana, del servicio de hemodiálisis del hospital Octavio de la Concepción y La Pedraja, de Baracoa, centro asistencial que garantiza la vida de estos enfermos residentes en el referido municipio, Imías y Maisí.

Sin tremendismos, es exactamente así, porque la vida de los pacientes con insuficiencia renal crónica en estadío cinco o terminal, depende de la máquina de hemodiálisis en días alternos para filtrar su sangre y eliminar toxinas y exceso de agua, una de las funciones del riñón, órgano que también tiene desempeño endocrino.

Tras la emergencia sanitaria se sienten las ponzoñosas uñas del bloqueo, y no es discurso político. El momentáneo colapso asistencial de Baracoa tienen nombre: membranas permeables encargadas del ultrafiltrado del agua empleada en la hemodiálisis, para librarla de microorganismos, disposiitivos con casi 10 años de uso, sin renovación a causa del cerco “Washington-criminal”, cuya persecución a la Isla no perdona los suministros a la Salud, y mucho menos la vida de los cubanos.

Oliveros Mendoza, desde la cama en la sala de hemodiálisis, cruzado de mangueras, ve circular su sangre impulsada por el bombeo de la máquina y filtrada por el dializador una y otra vez durante las horas de tratamiento. Es consciente del problema que lo trajo de emergencia hasta Guantánamo y agradece a las autoridades, al sistema de salud, transportistas y a cuantos intervienen en esta operación salvadora que los trajo desde Baracoa para manterlos vivos y estables mientras se restablece el servicio en la añorada Ciudad Primada.

Dicho sea de paso en este punto: cuando se redactaba el presente trabajo ya Baracoa anunciaba el restablecimiento de las membranas en la planta de agua suministradora de los riñones artificiales, artificios que se sometían por 72 horas al rigor de exámenes microbiológicos inviolables para determinar su seguro empleo y restablecer el servicio en la Ciudad Primada. Volvamos al tema:

11hemDesde horas tempranas los pacientes son recogidos y trasladados al hospital general Dr Agostinho Neto de la ciudad de Guantánamo.Conocida la adversidad, todas las autoridades, de manera emergente, cerraron filas y crearon las condiciones para trasladar a Guantánamo a los enfermos de esa área geográfica.

El servicio de Nefrología del Neto se reorganizó para la emergencia y brindar la debida atención a los 42 pacientes, quienes incrementaron hasta 131 las personas a dializar en frecuencias de lunes, miércoles y viernes, y martes, jueves y sábado. El trabajo asistencial lo garantizan siete nefróloogos, tres residentes de la especialidad, 47 enfermeras, cuatro electromédicos e igual número de operarios de la planta de hemodisalisis, conjunto que incluye los diez profesionales de la Salud del nororiental municipio que viajaron con sus pacientes.

Las estrategia exigió también el traslado, junto a médico y enfermeras baracoenses, de cuatro máquinas de hemodiálisis (riñones artificiales) con las que totalizan 18 en el hospital provincial, donde desde las siete de la mañana y hasta bien entrada la noche los pacientes reciben la diálisis salvadora por espacio de entre 3 ó 4 horas, cada uno.

41hem.El Doctor Paulo Valier y la enfermera Yaumara Boza destacaron la importancia del seguimiento de todos los procesos hemodialíticos y el esmero y dedicación que ponen todo el personal en la atención a los 141 pacientes con insuficiencia renal crónica.“Las 24 horas del día nos mantenemos en activo. Cada paciente tiene sus insumos particulares, no se mezclan y entre uno hemodiálisis y otra, se realiza la desinfección los riñones artificiales. Tras el último dializado, ya entrada la noche y a veces la madrugada, viene la limpieza general de los cubículos y de las máquinas”, comenta Yaumara Boza Columbié, segunda jefa de enfermeras en la sala de hemodiálisis, quien acompaña en el diálogo con la prensa al Doctor Paulo Valier Creagh, jefe del servicio de Nefrología.

“En las actuales circunstancias -apunta el doctor Valier Creagh- creamos un cuarto cubículo con las máquinas traídas provisionalmente de Baracoa y en días alternos, sin romper la secuencia de tratamiento que traían, atendemos 21 pacientes de Baracoa, Imías y Maisí que pasaron a ser asistidos por todo el colectivo médico-asistencial y son nuestra responsabilidad.

“Mantenemos la estructura de atención a los pacientes “de Guantánamo” (incluye los municipios restantes) y si el ritmo de trabajo y ocupación de posiciones lo permite, pues lo ocupamos con los pacientes recibidos” señaló el galeno.

21hemEntre tres y cuatro horas dura cada sesión dialítica, período en que es constante la asistencia de enfermería.Al ir terminando las sesiones individuales de tratamientos, por los pacientes, esperan en la puerta del área de hemodialists, atentos y dedicados choferes de taxis, quienes en modernos y confortables autos eléctricos (20) los retornan a los puntos donde fueron recogidos, domicilios temporales en instalaciones de la Empresa de Alojamiento, Hotel del Partido, Casa del Nefrótico, y la residencia estudiantil de la Universidad de Ciencias Médicas en el caso del personal de salud.

Los enfermos con patologías asociadas a la ERC, sépticos, con alteraciones en el acceso vascular, o descompensados de la insuficiencia renal permanecen ingresados en salas del hospital Dr Agostinho Neto para su mejor atención y seguimiento.

Los costos totales de transportación, alojamiento, alimentación y, por supuesto, de atención médica, corren a cuenta de Salud y del Estado, expresión concreta de que los cubanos no están ni estarán desamparados, tal como reiteró Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República en la más reciente emisión de su espacio radial Criterio Compartido.

El axioma lo comparten también pacientes como Jesús Oliveros quien apunta que “debemos estar orgullosos de nuestro sistema de salud; a pesar de las dificultades y el bloqueo, es un privilegio contar con este respaldo, que nos ayuda a vivir y en cualquier circunstancias encuentra alternativas sin abandonarnos”.

51hemAntidia Lores: “nos sentimos muy bien con la atención de todos, a pesar de estar fuera de nuestro ambiente de convivencia”.También lo expresa Antidia Lores Pelier, campesina de la montaña, de La Mula de Sabana, en Maisí; hasta donde llega la mano sanitaria de la Revolución y la trae a la sala hospitalaria del Octavio de la Concepción y la Pedraja, en la vecina Baracoa y ante la adversidad la transporta por casi 200 kilómetros para que no le falle la depuración de su sangre ni se apague la esperanza de vivir muchos años más.

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