En marzo de este año, 2026, Estados Unidos hizo oficial un agresivo y radical mecanismo de injerencia al que llamó Escudo de las Américas. Lo acompañaron doce presidentes de nuestro continente y hasta la fecha se han sumado otros tres. Como pretexto de acuerdo retomaron el viejo Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), usado durante la Guerra Fría para intervenciones selectivas, entre las cuales se halla el temprano hostigamiento a la Revolución cubana. Escudo de las Américas convocó a una coalición contra los cárteles de traficantes de drogas (no incluyen a la DEA, desde luego), y a desmantelar y bloquear cualquier financiamiento a organizaciones que consideren terroristas (tampoco aluden al ICE). Estados Unidos, eso sí, se encargará de conducirla y capacitar a los ejércitos de los demás países para mantener a raya “amenazas externas” y “malignas influencias extra hemisféricas”.
“Si bien no es nuevo en sí el acto de fabricar un pretexto e intervenir militarmente en consecuencia (…), sí toma en este caso un giro más abierto, agresivo e impúdico”.
Nada menos que un nuevo operativo interventor en cuestiones propias de naciones soberanas, tanto aquellas que defienden a toda costa su soberanía, como Cuba, u otras cuyas administraciones de turno se venden al mejor postor. La intervención militar en la Fiscalía boliviana para impedir que se juzgara a Fernando Cerimedo, al que aludimos en nuestra primera transmisión de Kimbe y Cuarta, evidencia el modo operativo del fascismo MAGA, ligero a la hora de inventar un motivo y actuar como si este fuese un hecho. Si bien no es nuevo en sí el acto de fabricar un pretexto e intervenir militarmente en consecuencia (recordemos las armas de destrucción masiva que jamás se encontraron en Irak, mientras sus tropas se quedaron allí por más de veinte años), sí toma en este caso un giro más abierto, agresivo e impúdico.
Sin edulcorar sus propósitos con retórica propia de la democracia de partidos políticos, han dejado claro en cada reunión posterior qué les interesa:
1º. La inmensa riqueza natural de este hemisferio; oleoductos, tierras raras, recursos naturales y corredores comerciales agrícolas.
2º. Controlar mecanismos de inversiones, cadenas de suministro de minerales críticos y limitar la diversificación de sus fuentes a “proveedores de confianza.”
3º. Regir y determinar los usos de cualquier iniciativa de infraestructura digital, sobre todo aquellos que inciden en procesos electorales, cambios de socios comerciales y estrategia económica.

4º. Votar según el criterio de Estados Unidos en foros internacionales y dirigir las acciones diplomáticas a favor de esos intereses presuntamente comunes.
5º. “Actuar conjuntamente en asuntos económicos y diplomáticos”; es decir, poner al servicio de sus propias empresas cualquier acción empresarial del continente americano.
6º. Que todos los países incluidos en el Escudo de las Américas apliquen sanciones severas a aquellas naciones, instituciones, organizaciones y personas consideradas una amenaza por el Departamento de Estado.
7º. Contar con una patente de corso inmediata para acciones militares directas en caso de que una nación declare no tener la capacidad suficiente para contrarrestar cualquiera de esas amenazas.
“Van por los recursos todos del planeta y por el dominio absoluto de cada mecanismo de comunicación e intercambio cultural y humano”.
Doctrina Monroe, rebautizada por los analistas como Doctrina Donroe, que nada deja en el tintero injerencista al expandirse a objetivos económicos, diplomáticos y geopolíticos. Nacionalismo imperialista que acusa varias estrategias coincidentes con el avance del fascismo alemán, desde el supremacismo blanco y la discriminación étnica, hasta la justificación cínica de la violencia aplicada a la ciudadanía.
En tanto Cuba ha sido considerada una amenaza por parte de la Administración estadounidense, medida ilegal y extraterritorial, todos y cada uno de los acólitos del Escudo de las Américas deben obedecer y secundar el asedio, solventar la asfixia y considerar un daño colateral el genocidio al que estamos sometidos. No somos, sin embargo, el objetivo supremo del fascismo MAGA. Van por los recursos todos del planeta y por el dominio absoluto de cada mecanismo de comunicación e intercambio cultural y humano. Un completo y total absolutismo que no debemos tomar por el delirio de unos avaros de paso; va en serio su intención de organizar un poder capaz de someter la humanidad a como dé lugar.
Con todas las letras lo hemos dicho hoy en Kimbe y Cuarta.

