McFaul advierte a Rubio que apoyar autócratas en Venezuela socava la esperanza de democratización en Cuba

Michael McFaul, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Stanford y uno de los académicos más reconocidos del mundo en el estudio de transiciones democráticas, lanzó este sábado una crítica directa al secretario de Estado Marco Rubio.
El que fuera embajador de Estados Unidos en Rusia cuando la administración Obama, le advirtió al actual secretario de Estado que su respaldo a «autócratas y oligarcas» en Venezuela en lugar de apoyar la democracia debería hacer reflexionar a quienes esperan que esté comprometido con la democratización de Cuba.
«Tu decisión de respaldar a autócratas y oligarcas en Venezuela en lugar de la democracia debería dar que pensar a cualquiera que espere que estés comprometido con la democracia en Cuba», escribió McFaul en la red social X.
«No hay mejor manera de inspirar a los demócratas cubanos que apoyar la democracia en Venezuela», añadió el académico, quien suele mostrarse muy crítico con la política exterior de la administración Trump.
El mensaje fue una respuesta directa al llamado que Rubio había publicado el día anterior en su cuenta oficial, instando a los cubanos que buscan «crear un cambio positivo» en la isla a aprovechar el momento mediante una «asociación discreta con la CIA».
Ese llamado de Rubio se enmarcó en una campaña coordinada con la propia agencia de inteligencia: la CIA publicó en sus redes sociales un mensaje en español casi idéntico al del secretario de Estado, acompañado de un video de casi dos minutos, y difundió además una guía operacional en Instagram con instrucciones para contactar a la agencia de forma encubierta.
El régimen cubano respondió con burlas: el viceministro de Relaciones Exteriores ridiculizó el llamado, y otros funcionarios acusaron a la administración Trump de actuar como un «Estado terrorista y delincuente».
La crítica de McFaul apunta a una aparente contradicción de fondo en la política exterior de Rubio: mientras exige democratización en Cuba, en Venezuela Washington habría optado por la estabilización y los negocios antes que por la transición política real.
Tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026, el chavismo sigue en el poder bajo la presidenta encargada Delcy Rodríguez. Rubio diseñó para Venezuela un plan de tres fases: estabilización, recuperación económica y reconciliación, y finalmente una transición política hacia elecciones legítimas.
Sin embargo, al cierre de esta semana no existe fecha electoral definida, el chavismo conserva intactas sus estructuras de seguridad e inteligencia, y María Corina Machado —Premio Nobel de la Paz 2025— permanece en el exilio en Panamá sin poder regresar al país tras al menos siete intentos fallidos.
La preocupación no es nueva. El exembajador estadounidense James Story advirtió en mayo que cada día sin avanzar hacia la democracia reduce la influencia de Washington y fortalece al chavismo. En octubre, Naciones Unidas señaló que, casi nueve meses después de la captura de Maduro, el aparato represivo del régimen permanecía intacto.
McFaul, especialista en autocracias comparadas y cambios de régimen en países postsocialistas, lleva años advirtiendo sobre los riesgos de priorizar la estabilidad sobre la democracia en contextos de transición.
Su trayectoria —que incluye haber dirigido la política de la Casa Blanca hacia Rusia y Europa del Este bajo la administración Obama— le otorga una autoridad particular para evaluar si las políticas de Washington son coherentes con sus objetivos declarados.
Jorge Rodríguez, figura clave del chavismo, declaró que las elecciones presidenciales se realizarían en los «tiempos constitucionales», una fórmula que analistas interpretan como la posible permanencia del gobierno encargado hasta 2030, consolidando al régimen bajo una nueva fachada y frustrando las esperanzas democráticas tanto en Venezuela como, por efecto dominó, en Cuba.
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