Casi el 30% de las adolescentes cubanas está casada o unida con hombres diez años mayores, según informe

Casi el 30% de las adolescentes cubanas de entre 15 y 19 años está casada o mantiene una unión con hombres de 20 años o más, según datos presentados en abril de 2026 durante el lanzamiento del Programa Conjunto de prevención del embarazo adolescente en Cuba.
Un reporte del oficialista Prensa Latina revela que estas relaciones persisten pese a que el Código de las Familias de 2022 prohíbe el matrimonio antes de los 18 años.
La Encuesta Nacional de Fecundidad 2022 de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) precisa que el 14,6% de las adolescentes de 15 a 19 años casadas o unidas tiene una pareja al menos una década mayor, proporción que sube al 19% entre las mujeres de 20 a 24 años.
Un análisis de la revista Alas Tensas, a partir de información del Centro de Estudios de la Mujer, revela que en las zonas rurales la brecha se amplía: aproximadamente una de cada cuatro mujeres de esos grupos de edad convive con una pareja al menos diez años mayor.
La misma investigación reveló que el 21,3% de las cubanas de 20 a 24 años se había casado o unido antes de cumplir los 18 años, y el 3,3% lo hizo antes de los 15.
La jurista Yamila González Ferrer, integrante de la comisión redactora del Código de las Familias, ha advertido que «la relación entre matrimonios tempranos y maternidad adolescente es muy estrecha… muchas veces el primero es motor impulsor de lo segundo, al provocar una mayor frecuencia de las relaciones sexuales y mayor desprotección».
Esta realidad se refleja en las cifras de embarazo adolescente en Cuba: aunque la tasa bajó de 48,5 nacimientos por cada 1,000 muchachas de 15 a 19 años en 2021 a 43,2 en 2025, las provincias orientales concentran los índices más alarmantes.
Granma registra 56,5 nacimientos por cada 1,000 adolescentes de ese grupo, seguida de Holguín con 53,3 y Guantánamo con 50,9.
En el grupo de niñas de 10 a 14 años, la tasa de fecundidad prácticamente no se ha movido, manteniéndose entre 1,3 y 1,4 por cada 1,000 niñas.
En 2024, 327 niñas menores de 15 años dieron a luz en Cuba, dentro de un total de 11.962 nacimientos de madres menores de 20 años.
La psicóloga y demógrafa Matilde de la Caridad Molina Cintra, subdirectora del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana, calificó el fenómeno como «la mayor desarticulación de la fecundidad cubana» y subrayó que «esa adolescente no tiene todavía conciencia real de los roles que debe asumir como madre. Debemos entender que siguen siendo niñas».
Las investigaciones apuntan además a un patrón que se reproduce entre generaciones.
Juan Carlos Alfonso Fraga, vicejefe de la ONEI, reconoció que «todas las encuestas coinciden en que existe un eco intergeneracional de la fecundidad adolescente: de abuelas a madres y luego a hijas que también se convierten en madres en edades muy tempranas. La educación sexual o la educación general no está cortando eso».
El Informe Semestral 2026 del Observatorio de Alas Tensas documentó cinco víctimas menores de 18 años entre los 49 feminicidios registrados de enero a agosto, con edades de entre siete y 17 años, lo que evidencia el riesgo adicional que enfrentan las menores en relaciones desiguales.
Como respuesta institucional, el régimen publicó la Resolución 174/2025 del Ministerio de Salud Pública para regular la atención integral del embarazo adolescente, y en abril arrancó un programa de prevención de la fecundidad temprana en diez municipios de Camagüey, Las Tunas, Holguín y Granma, financiado con un millón de euros por la Unión Europea.
Pese a estas medidas, el propio vicejefe de la ONEI admitió que «se requiere más integralidad en la implementación de la política», mientras el UNFPA se ha fijado como meta reducir al 15% para 2030 la proporción de mujeres de 20 a 24 años que se casaron o unieron antes de los 18 en Cuba.
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