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Cristina Hoyos: 80 años de flamenco y pasión

La artista sevillana, durante una de sus visitas a La Habana. Foto: Juvenal Balán

Danza, flamenco, pasión y resiliencia. Esos son los pilares de Cristina Hoyos, una de las más grandes bailaoras y coreógrafas españolas. Nacida en 1946, la artista celebró este 13 de junio sus 80 años.

Oriunda de Sevilla, ha estado unida al baile desde pequeña. Su debut internacional llegó en 1965, cuando actuó durante seis meses en el teatro del Pabellón Español de la Feria Mundial de Nueva York. Con el fin de comenzar sus estudios de danza, se mudó a Madrid y allí compaginó su formación con la vida en las tablas. En 1969 conoció a su coterráneo Antonio Gades, una de las grandes figuras que internacionalizaron el baile flamenco.

Lo sorprendente es que Gades, entonces de unos 33 años, la incorporó a su propia compañía como pareja de baile cuando ella apenas rebasaba los 20. Mucho talento en Cristina debió deslumbrar a aquel renovador del flamenco, pues junto a él recorrió los mejores teatros del mundo durante dos décadas. Fue la bailaora principal del Ballet Nacional de España –que Gades dirigía– desde 1978 hasta que ella fundó su propia compañía en 1988.

Participó luego en una docena de películas y series de televisión, y su interpretación en teatros de Carmen fue considerada «la mejor Carmen bailada de la historia». Su compañía, el Ballet Cristina Hoyos, fue la primera agrupación de flamenco que actuó en la Ópera de París-Palais Garnier, con el espectáculo Sueños Flamencos, cosechando un clamoroso éxito.

Sobre la agrupación, ha definido su misión de la siguiente manera: «Me interesa conservar la tradición de un género que tiene su propia ley como es el flamenco; puede añadírsele frescura, pero sin olvidar su esencia».

Nombrada directora del Ballet Flamenco de Andalucía en 2004, dos años más tarde creó en esa misma provincia el Museo del Baile Flamenco, el primero y único en el mundo dedicado a esta disciplina.

Los cubanos han ratificado en diversas ocasiones el cariño y la admiración que sienten por la célebre bailaora. Prueba de ello es el Premio Internacional Josefina Méndez, que le fue entregado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Asimismo, en una de sus visitas a la Isla, Cristina Hoyos recibió el Premio del Gran Teatro de La Habana 2003, entregado por Alicia Alonso en la sede de esa institución.

En gesto de amistad hacia la prima ballerina assoluta, la artista sevillana donó al Museo de la Danza uno de los vestidos de su ajuar teatral: el que usó en 1992 durante la gala de la Exposición Universal de Sevilla.

Para Cristina, Cuba –país que visitó por última vez en 2015– «representa muchísimo, porque veo arte en todo, en las calles, en las casas, en el ambiente, en la gente. Cuba me recuerda mi infancia. Cuando vengo aquí estoy constantemente emocionándome».

Cristina Hoyos cumple 80 años después de haber llevado el flamenco a los rincones más exigentes del planeta. Ha fundado su propia compañía, ha creado un museo único y ha emocionado al público cubano en cada visita. Y su arte, fiel a la tradición, ya pertenece a todo el mundo.

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