
Foto: Tobiasz Papucyzs
Eugenio Barba cumple 90 años este 29 de octubre. Aunque es imposible retratar al director teatral nacido en Italia y asentado en Dinamarca, sería imperdonable omitir el onomástico.
Los genes del sur italiano y una constante vida hiperactiva, nos lo muestran en plenitud de forma a su alta edad. En la foto que acompaña este texto, lo podemos apreciar en el homenaje que le rindió Polonia, su tierra de cenizas y diamantes donde encontró la piedra de su formación junto a Jerzy Grotowski. De las muchas salutaciones recibidas este año, esta revela un rasgo esencial del maestro: la de ser fiel a sus raíces, a sus compromisos y creencias, a las muchas personas que lo han rodeado.
Convirtió esa fidelidad en una construcción permanente de enlaces y proyectos en los cuatro puntos cardinales. No tuvo otro mapa que el planeta. Fundó una agrupación que se transformó en faro del llamado teatro de grupo y en un tándem iluminador de cultura teatral y social mediante hechos, eventos, gestión, amplitud de miras, comunicación y un riguroso trabajo bajo una férrea disciplina. El Odin Teatret situó en la geografía mundial un pueblito perdido de Dinamarca, devenido en meca de peregrinación para una «comunidad secreta» alentada por la creación teatral a pesar de cualquier barrera. De ahí su natural militancia en los márgenes que Barba definió como el tercer teatro.
Como el Moisés bíblico, ha sido el profeta de ese pueblo secreto para llegar a la tierra prometida. Tierra de todas partes y sin connotación religiosa, cuyo triunfo no es otro que la efectividad técnica y estética para intercambiar sentidos con el espectador. No exigió nunca a nadie que su «libro» se cumpliera como calco, sino como principios sobre el escenario. Admiró, antes que los modos de expresión, la pulsión y el oficio del teatro como pasión de vida. Ha sido presencia constante para una vasta legión de colectivos y personas que admira y quiere.
Aunque no vivió todo el siglo XX, ha reconstruido como nadie la genealogía de donde venimos en el teatro. Y pareciera que ha atravesado siglos con una existencia al pie del escenario para recordar comportamientos escénicos, técnicas, gestos y decisiones éticas. De ello nace una bibliografía capital para entender la historia del arte teatral, asumida y resuelta con gran belleza literaria.
Enemigo de etiquetas, dio crédito a innumerables términos del vocabulario del teatro actual, como el mencionado tercer teatro, el arte secreto del actor y el teatro eurasiano con las ponderadas fuentes del teatro oriental. Huyó del «teatro político», pero sus espectáculos contienen un pletórico dibujo de política a través de la exploración de grandes contradicciones históricas y culturales en defensa de la justicia y la verdad, con el ser humano como eje del paisaje. En un inextricable tejido de yuxtaposiciones y referencias inagotables del mundo literario, histórico, mítico mediante un provocador tamiz conceptual, pionero del teatro posdramático.
Viajero empedernido, su trazado, como he dicho, abrazó el globo terráqueo, de ahí sus puestas integradas por tradiciones diversas de los Teatros Mundo. Asia, Oceanía, América, Europa y África a través de su actor brasileño Augusto Omolú. A Cuba vino varias veces sin pedir nada a cambio, solo por sentir el placer de un público que disfrutaba del teatro como una necesidad vital. Aquí están publicados casi todos sus libros. En los últimos años pandemias, epidemiológicas como la Covid, o políticas como Trump, lo han impedido, pero su familia cubana, como él la llama, vive pendiente de su carácter inspirador.
En los últimos años salvó al Odin Teatret de su peor naufragio y, cual joven eternamente dispuesto, va de un sitio a otro, imparable. Yo creo que disfruta la fragilidad de recomenzar, de no ser sagrado, mirando a los ojos de tantas personas reales. Clases, charlas, espectáculos, seminarios, encuentros dominan la vida cotidiana del gran director pedagogo, en general junto a Julia Varley, actriz, gestora y compañera. Eugenio Barba, a sus nueve décadas, no ceja en unir unos hilos con otros como en su dramaturgia. Artesano como es, tejedor de infinitos sentidos.

