La temporada devuelve protagonismo a una silueta que entiende la elegancia de una manera bastante relajada
Después de años de cinturas disciplinadas y perneras empeñadas en seguir cada contorno, el volumen recupera terreno. La nueva temporada apuesta por piernas generosas, tejidos fluidos y cortes capaces de moverse con comodidad cotidiana.
Hay pantalones que entran en una habitación antes que quien los lleva. Los anchos pertenecen a esa categoría: Caminan, se mueven, hacen ruido —visual, al menos—.
El palazzo[1] aparece como uno de los grandes protagonistas. Su cintura mantiene cierta estructura mientras la pierna se abre desde la cadera hasta el bajo, y crean ese efecto ambiguo entre pantalón y falda que explica buena parte de su encanto. En satén, la caída gana sensualidad; en tejidos mates, adquiere un carácter urbano y práctico.
En La Habana, la silueta ya forma parte del circuito comercial que alimenta el vestuario de nuestros días. En las calles vemos a jóvenes con pantalones amplios, wide-leg[2], palazzo y cargo; algunos son modelos de sastrería y, otros, propuestas totalmente relajadas.
Existe una razón sencilla para entender su atractivo. El clima, la vida y la necesidad de construir un armario capaz de resolver varias situaciones favorecen prendas ligeras y de movimiento fácil. Un pantalón ancho puede acompañar una camisa blanca durante el día, cambiar de registro con una blusa más elaborada y, con unas sandalias o unos zapatos de tacón, convertirse en otra cosa distinta. La moda tiene esas pequeñas trampas.
El cargo juega otra partida. Su ADN procede de la ropa utilitaria y militar, pero las versiones contemporáneas han convertido los bolsillos laterales en un elemento estético y funcional. Conviven cortes rectos, siluetas amplias, versiones parachute[3] y modelos cercanos a la sastrería.

Una cuestión de proporciones
El regreso del estilo no significa que todo deba crecer al mismo tiempo. De hecho, buena parte de su atractivo nace del contraste.
Una pierna amplia puede encontrarse con una camiseta corta. Una cintura alta funciona con una camisa por dentro. Un palazzo fluido gana definición junto a una chaqueta estructurada. El volumen necesita, en ocasiones, un contrapunto. Por lo menos a mí, que me defino de rellenita, jugar con estas reglas resulta clave. Mas, eso tampoco resta a quienes deciden andar oversize de pies a cabeza.
En lo personal, la estética tiene mucho de sofisticado, utilitario y sensual. Pese a ello, disfruto visualizarla mejor en terceros.
[1] Los pantalones palazzo son una prenda de moda que se caracteriza por su corte amplio y fluido, con piernas anchas que se ensanchan desde la cintura. Este estilo se popularizó en los años 60 y 70, y su nombre proviene de la palabra italiana «palazzo», que significa palacio, ya que se usaban por primera vez por mujeres adineradas en sus palacios.
[2] Un pantalón de pierna ancha que mantiene una caída amplia desde la cadera o el muslo hasta el bajo.
[3] Se distinguen por su diseño ancho y suelto, similar a los pantalones cargo y jogger, con cintura elástica o ajustable y, en algunos casos, cordones en los tobillos.
La entrada El pantalón ancho vuelve a tener la palabra se publicó primero en Revista Bohemia.
